Cine

El actor argentino que quiere ganar un Oscar da sus primeros pasos en las tablas neoyorquinas

Está incursionando en un nuevo proyecto teatral llamado Rapiña, habló con Nexofin y nos contó cómo fueron sus primeros años en la "Gran Manzana"

jueves 14 de febrero de 2019 - 10:51 am

El actor Juan Pablo Mendive se hizo conocido por su campaña “My Way to the Oscars” cuyo objetivo era recaudar fondos para poder ir a estudiar actuación en una de las más prestigiosas academias de Nueva York y el mundo, The American Academy of Dramatic Arts, conocida internacionalmente por ser la primera Academia de Artes Dramáticos del país anglosajón.

A casi tres años de haber iniciado su campaña y habiendo vivido casi el mismo tiempo en la “Gran Manzana”, Mendive logró su objetivo de recolectar el dinero suficiente para pagarse parte de sus estudios -ya que únicamente le habían otorgado media beca- y, ahora, tras recibirse con los honores necesarios para mantener aquella beca durante sus estudios incursiona en un nuevo proyecto teatral llamado Rapiña.

La obra fue escrita por la argentina Mariana Topet y la está produciendo la compañía teatral Cuchame, creada por argentinos que ya viven hace años en Nueva York. El próximo fin de semana, los días 16 y 17 de febrero, Mendive estará brindando su performance en el prestigioso teatro The Tank en Times Square, la zona artística más famosa del mundo. Dirigida por Aksel Tang con la asistente de dirección Camila Zitelli, y un talentoso elenco conformado por Valeria Llaneza, Victoria Raigorodsky, Tobias Arizio, Carla Costabile y Juan Pablo Mendive.

¿Cómo fueron tus años de estudio en NYC? ¿Era lo que esperabas?

De todo un poco. Como en todos lados, tu educación y formación dependen de vos. Los profesores te brindaban todas las herramientas necesarias y te daban su apoyo para que las lleves a práctica. Conmigo siempre fueron muy cálidos y me han empujado para superarme en cada clase. Trabajar en otro idioma no es fácil. Por más que uno haya estudiado inglés y consumido la industria cultural anglosajona, es difícil ser natural cuando tu primer idioma es el español. Con entrenamiento y mucho trabajo se pudo llevar a cabo.

¿Una vez que terminaste la Academia, te fue difícil encontrar trabajo de actor?

El primer mes sí, porque yo traté de todo. Aplicaba para todo, quería trabajar. Con el tiempo, despues de audicionar varias veces, ya me empecé a dar cuenta que funcionaba para mí. Trabajar de inmigrante, sea de latino o europeo. Esa es la clave para empezar, especialmente en un país e idioma que no son el tuyo. Tenés que empezar a hacer lo que sabes que realmente haces bien, ahí ya casi no vas a tener competencia porque nadie lo va a hacer como vos. Si yo quiero aplicar a un rol que sería… Americano de Texas, Quaterback de su escuela secundaria, no ganaría esa audición porque es algo TOTALMENTE lejano a mí. Pero si aplico para roles de extranjero, tengo grandes chances.

¿Algún ejemplo?

Cuando hice The Spanish Tragedy para The Hudson Shakespeare Company en New Jersey, yo audicioné para el personaje que era el ¨outsider¨, un príncipe revolucionario portugués prisionero del imperio español (que ironía que yo no haga de Español). Mientras más marcado mi acento era, mientras más exótico era en la fiscalidad y comportamiento de mi personaje, más cuadraba para la obra y su desenlace. Uno tiene que aceptar lo que es y usar eso como arma para su trabajo, como vos no hay NADIE.

¿Cómo llegaste a Rapiña?

Pertenezco a una compañía de teatro musical Off-Broadway, y una argentina amiga mía me comentó que estaban audicionando para una obra argentina que estaban produciendo y que iban a estrenar en febrero. Me preguntó si quería audicionar y, como buen gitano que soy, sin dudar, dije que sí. El resto fue historia. Ahora estamos ensayando 3-4 veces por semana, repasando los últimos detalles del blocking, ya que mi personaje tiene mucho de teatro físico, para poder estrenarla este fin de semana. ¡Las entradas se están vendiendo bastante bien! Por otro lado, lo bueno de esta ciudad, es que cada show que haces nunca saber quién va a estar del otro lado. Te puede cambiar la vida de la noche a la mañana.

¿De qué se trata la obra?

Es sobre lo que no se dice, al estilo Chejov en algún sentido. Si uno presta atención al texto, a los personajes le están sucediendo una infinadad de emociones, pero no las pueden soltar, no pueden expresarlas. Están contenidos por miedo al juicio ajeno, a las consecuencias, al que dirán. También hay miedo de salir de la zona de comfort, es más fácil convivir con el miedo de nuestro pasado que enfrentarlo. Ahí entra el Rapiñero, mi personaje. Este casi no interactúa en forma directa con ningún personaje, pero siempre está presente en las cuatro escenas e historias que se llevan a cabo. El Rapiñero es el que conecta estas historias, es la conciencia de ellos, sus miedos, sus acciones que quieren reprimir, él es ese demonio que todos tenemos y del que no nos podemos escapar hasta que lo enfrentemos. ¡No puedo dar detalles, perdón!

Quedate tranquilo. ¿Qué otros proyectos se vienen para este 2019?

Ahora estoy con la compañía Off-Broadway que mencioné, que se llama Funikijam, hacemos musicales para niños en Times Square también. En el The Actor´s Temple, y se llena bastante el teatro, eh. Por otro lado, estoy empezando a escribir una obra de teatro sobre el mundo de los inmigrantes en Nueva York. Sus vidas, sus dificultades, como hacen para sobrevivir en un país en el que su idioma no es el predominante y, también, como hacen para vivir tan lejos de su familia. Tienen a sus hijos/as y parejas en sus respectivos países natales, y con lo que ganan acá les mandan dinero a ellos. Una vida muy dura que merece ser contada a través del teatro.

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