Opinión

Buenos Aires ¿es ingobernable?

Luis Alejandro Rizzi

Abogado especializado en Derecho Comercio, con experiencia en la gestión del aerocomercio

María Eugenia Vidal en Provincia de Buenos Aires y sin desdoblar es una frustración para muchos que se identificaron con Cambiemos pero hace tiempo se alejaron de Mauricio Macri. Y un 2do. mandato consecutivo de Vidal desempolva el recuerdo de Eduardo Duhalde y Daniel Scioli, en "la provincia ingobernable"

domingo 10 de febrero de 2019 - 2:04 pm

Columna publicada originalmente por Urgente24

Andres Malamud dijo: “Maria Eugenia Vidal va a terminar destrozada, Buenos Aires es ingobernable”. A su vez, según Marcelo Bonelli, Jaime Duran Barba le habría dicho a la gobernadora, “Si dividimos la elección, Cristina se presenta primero en Provincia y te gana”.

Por último, Laura di Marco escribió en el diario La Nación, “Otra pieza duranbarbista que la convenció es que si iba sola a la elección bonaerense corría el riesgo de que el kirchnerismo le nacionalizara la elección y la pusiera contra las cuerdas a responder por la economía nacional.”

Releyendo a Georges Burdeau recordé una división que hacia entre lo que llamaba “democracia gobernada”, que sería el ideal original del régimen democrático surgido durante fines del siglo XVIII y XIX, que se suponía el gobierno de los mejores. A esa “democracia gobernada” le opone la "democracia gobernante", que reduce la vida política a la lucha por el poder. Sería su forma corrupta y para Aristóteles una forma viciosa de gobierno que llamo “demagogia”, tan perniciosa como la oligarquía.

Para el filósofo la forma pura de la democracia era la “politeia” o “república” que se correspondería con el concepto de “democracia gobernada” que es cuando la mayoría gobierna para el bien común.

En esta línea en el conurbano bonaerense predominaría la “democracia gobernante”, ajena a cualquier valor político e idoneidad en la función,cuyo objetivo es gobernar exclusivamente para la pobreza y mantenerla controlada. Veamos que el conurbano se generó durante gobiernos peronistas.

Su único objetivo es obtener y mantener el poder. En ese sentido la afirmación de Malamud parecería cierta.

Recordemos que la “democracia gobernada” se corresponde a una época en la que predominaba la ignorancia, el analfabetismo y la pobreza en las sociedades, por tanto el gobierno debía estar a cargo de los mejores.

La tasa mundial de alfabetización aumentó de alrededor de 21% en 1890 a casi 40% en 1950, y en 2015 fue del 86%. Esto significa, que apenas el 14% de la población adulta del mundo no sabe leer ni escribir, mientras que en 1820, solo el 12% podría hacerlo. En los países en vías de desarrollo en 1970 la mitad de los adultos eran analfabetos, hoy lo es menos de un quinto.

A su vez, según fuentes del Banco Mundial, la pobreza en el mundo en 1981 era del 44,3% y en 2015 del 9,6. Se aclara que se considera pobre las personas que disponen de menos de US$ 1,90 por día. Tengamos en cuenta que en 1820 el 85% de la población vivía con ingresos promedio de US$ 1,00 a valor actual y hoy ese porcentaje se redujo a menos del 10%.

El cambio social ha sido fenomenal, pero las instituciones son las mismas aunque cuenten con teléfono, computación, redes sociales y TV. Son democracias insuficientes.

La disminución de la pobreza y la mejora en los índices de alfabetización no quiere decir que la gente común, lo que llamamos Las Masas esté en condiciones de elegir a los mejores para la gobiernen. La alfabetización permite un mejor acceso a la información, pero no es suficiente para poder ejercer su control crítico, ya que la información influye más por su peso que por su calidad. Por ese emotivo influyen las “fake news”.

Recordemos que a Enrique Olivera, en las elecciones legislativas del 23/10/2005, le restaron sus posibilidades de triunfo en base a la profusa difusión de una “fake news”.

Daniel Bravo, hijo del diputado socialista Alfredo Bravo que, se retractaría dos años más tarde, lo había denunciado falsamente diciendo que había omitido denunciar dos cuentas bancarias abiertas en el exterior. En esa elección, a su vez el ARI, de Elisa Carrio, se vio afectado por esa denuncia que impactó negativamente en sus chances y terminó lejos de Mauricio Macri, quien fue el ganador.

Esa maniobra habría sido urdida por el kirchnerismo y la propia Carrio involucró a Alberto Fernández en lo que llamó “burda operación política”que logró el efecto deseado.

Según daba cuenta el diario La Nación, "Una vez que les toca explicar a ella [por Carrió] y a sus socios, es un problema y parece que estamos queriendo doblegar la voluntad popular", se quejó entonces el jefe de Gabinete. (Alberto Fernández).

Este sería un clásico ejemplo de lo que se llama “democracia gobernante”que es la que impera en el conurbano de la Provincia de Buenos Aires y condiciona el resultado de cualquier elección nacional.

La “democracia gobernante” que siempre es de naturaleza populista es excluyente del rival y como en el caso de Olivera y el ARI, “el fake news” es un arma electoral nada despreciable, cuyos efectos pueden decidir una elección.

Pues bien, esa parecería ser una de las “cuestiones argentinas” que ni siquiera aun hoy pudimos poner en crisis que es la “cuestión de la Provincia de Buenos Aires” aunque creo que, la “cuestión” se limita al conurbano bonaerense.

En el conurbano prevalece la “democracia gobernante”.

El resto de la Provincia constituye una realidad diferente.

El peronismo, y ahora el “kristinismo”, es la expresión mas visible de la“democracia gobernante” o populismo en la que el fin, la obtención del poder, justifica cualquier medio.

Por eso es previsible que la campaña electoral apunte a igualar por lo bajo para mostrarle a la sociedad que todos somos los mismo y la picardía es una virtud.

Ya hubo algunas denuncias, que se deberán investigar, como la realizada, mediáticamente por ahora, contra el fiscal Carlos Stornelli, pero es obvio que contribuyeron a generar en un sector importante de la sociedad un manto de duda sobre las causas vinculadas a la corrupción, aunque todos sabemos que la corrupción no solo fue patrimonio de los K.

El antecedente de Enrique Olivera fue exitoso, porque no lo volvería a ser ahora cuando el descrédito de la sociedad y la liquidez cultural es mayor.

La idea oculta en esta cuestión es crear la convicción que un mínimo de corrupción debe ser admitido y tolerado, como una normalidad en la vida política de cualquier sociedad.

Entre tanto, ya muchos se preguntan si la familia Macri, podría justificar su patrimonio.

Ese debería ser el comienzo de la transparencia.

Ese puede ser el punto fuerte de Maria Eugenia Vidal, persona que proviene de la clase media que, se admite como tal y que hace mérito en lo que parece ser su genuina sencillez.

Es diferente a Macri.

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