Policiales

Conmoción en Córdoba: tres chicos de entre 13 y 14 años torturaron y asesinaron a una pareja de jubilados

Entraron por la claraboya del baño. Un palo, un machete y un pinche para cocinar brochettes fueron las armas letales

martes 8 de abril de 2014 - 7:56 am

El hecho ocurrió en Bialet Massé, una pequeña localidad serrana ubicada a 55 kilómetros de la capital cordobesa. Dos chicos de 14 años y uno de 13 entraron a la casa de un matrimonio de jubilados y, tras torturarlos para que les dijeran dónde guardaban los 2.000 pesos que tenían como ahorro, los asesinaron. Tres días después, los adolescentes fueron detenidos.

El brutal asesinato ocurrió entre la noche del 22 y la madrugada del 23 de marzo, pero recién fue descubierto el martes 25. Según se reconstruye en el diario La Voz del Interior, ese día la Policía fue a la casa donde vivían Isidro Peludero (78) y su mujer, Mafalda Castro (76), y los encontró muertos.

Al entrar en la casa de los ancianos, los policías se encontraron con una escena de terror. Los cuerpos de los jubilados estaban tirados, uno en el piso del dormitorio y otro en la cama.

Murieron porque los tres adolescentes les pegaron en la cara sin piedad para que les dijeran en dónde había dinero, y mientras los torturaban, pusieron especial atención en lastimarles los ojos para que no pudieran delatarlos. Un palo, un machete y un pinche para cocinar brochettes fueron las armas letales.

Días después, el misterio comenzó a develarse y los pobladores de Bialet Massé quedaron sumidos en el espanto: los jubilados habían muerto tras haber sido golpeados y torturados con un machete, un estilete y un palo.

Los asesinos habían entrado a la vivienda por la claraboya del baño y, tras sorprender a la pareja y torturarla, huyeron con los dos mil pesos que tenían como ahorro.

El caso marca un antes y un después en la historia criminal de Córdoba: no había antecedentes de un crimen cometido con tanta saña, con autores de tan corta edad.

Y mientras los habitantes de Bialet Massé, las autoridades y los investigadores buscan explicaciones a lo sucedido, se conocieron las historias de los tres acusados, signadas por la marginalidad y el abandono.

Las historias de los niños criminales

Uno de los chicos de 14 años, sospechado de ser el líder, vivía con su familia en una precaria vivienda de Sucho Huayco. Es hijo de un matrimonio con 7 hijos, que sobrevive gracias a las changas que consigue su padre y a una pensión por familia numerosa.

No estudiaba y -según el relato de vecinos a La Voz- solía robar en casas de la zona, cuando estaban vacías. El mismo día en que el chico habría cometido el crimen, su hermana, de 15 años, se suicidó colgándose de un árbol, frente al cementerio local.

En la casa de al lado vive la madre y el padrastro del otro adolescente de 14 años acusado por los asesinatos. El chico no vivía allí, ya que había sido criado por su abuela, a pocas cuadras. También él es hijo de una familia numerosa (son cinco hermanos) y pasaba gran parte del día en la calle, porque había dejado el colegio.

También el más joven de los detenidos, de 13 años, tiene una dura historia familiar: su madre y su padrastro están presos en diferentes penales. Así, él y sus otros seis hermanos -de entre 23 y 7 años- viven solos y se las arreglan como pueden para subsistir en la humilde casa familiar. Fue su hermano mayor quien le contó a las autoridades que el chico le había relatado cómo habían asaltado y asesinado a la pareja.

 

Fuente: Clarín

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