Opinión

Feminismo

María Noel Lucano

Licenciada en Psicología - Epecializada en Coaching ontológico

miércoles 6 de febrero de 2019 - 12:59 pm

Hablar de feminismo en estos momentos tan convulsionados socialmente hablando, implica abrir un tema que genera todo tipo de opiniones, sensaciones y posturas.

Nos encontramos hace tiempo, siendo testigos de diversos cambios paradigmáticos, la caída de ciertas estructuras institucionales hasta ahora reinantes y sus consecuentes reacciones a nivel social.

Lo que muchas veces se deja de registrar es que hombres y mujeres no somos iguales y no tenemos porque serlos. Las diferencias son las que suman y enriquecen y reconocer que ambos géneros poseen características valiosas y sumamente productivas es un punto importante.

De lo que trata entonces es de la búsqueda y la construcción de la igualdad de derechos y oportunidades para ambos géneros. Que, por ejemplo, tanto hombres como mujeres puedan acceder a los mismos cargos jerárquicos (si sus idoneidades y expertise lo ameritan) así como recibir sueldos iguales y acordes a sus cargos y responsabilidades.

Es largo y constante el trabajo que ha venido realizando un gran sector de la población femenina en las ultimas décadas y diversos los logros que se han obtenido. Queda aún un largo camino por recorrer en el que lamentablemente algunos hombres y mujeres también, por estar en desacuerdo con estos avances, argumentan en contra de estos progresos que a mi criterio son el reflejo de crecimiento y evolución.

Que la mujer deje de ser considerada un objeto, que pueda elegir con libertad lo que desea hacer con su vida, que sea autónoma e independiente y que no tenga ni la necesidad de pedir permiso para realizar lo que anhela ni tenga miedo por manifestar lo que piensa y siente, son derechos adquiridos aunque no siempre respetados. Dá igual si esto se llama feminismo o tenga el titulo que tenga. Es importante que las oportunidades sean respetadas para ambos géneros por igual sin que esto implique que las mujeres se conviertan en hombres ni a la inversa.

El odio, tanto desde un lado como del otro hacia el género opuesto, no permite pensar con claridad ni accionar en consecuencia. Y recordemos que atrás del odio, hay resistencia que, a su vez, lo que está encubriendo, es un gran temor a que las cosas cambien, a romper el status quo. Si una mujer puede, deja en evidencia que probablemente muchas puedan y esto a veces genera al margen de celos o envidia, la confrontación con una misma, con lo que una hace o no hace para crecer y progresar.

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