Sexualidad

Qué hay de cierto sobre los alimentos afrodisíacos

¿Potencian el deseo sexual? Qué dice una reciente investigación al respecto

sábado 9 de febrero de 2019 - 7:23 am

Comer es uno de los mayores placeres de la vida para muchos y estimula los sentidos. No es raro, por tanto, que en muchas ocasiones se haya ligado la comida con el deseo sexual y que se atribuya a algunos alimentos una capacidad afrodisíaca capaz de ponernos a tono.

Sin embargo, por muy agradable que suene, no todos los mitos relacionados esto son ciertos y en muchos casos las evidencias científicas no pueden confirmarlos.

Una investigación reciente realizó una revisión de muchos de estos alimentos y de las investigaciones existentes sobre sus capacidades afrodisíacas. Estas son las conclusiones:

El chocolate

Es uno de los alimentos que mayor fama de afrodisíaco ha tenido siempre. Probablemente porque el cacao contiene ciertos elementos que podrían estar relacionadas con la elevación de los niveles de serotonina. Entre esos elementos se encuentran la tiramina, las aminas biogénicas, la feniletilamina y ácidos grasos. Sin embargo, no existe ninguna evidencia de que el chocolate tenga estas propiedades ni de que, por tanto, pueda hacer algo por nuestro deseo sexual.

Las ostras

Se rumorea que aumentan el deseo sexual, pero también el vigor ya que contienen zinc y serotonina. Sin embargo, para la ciencia no hay evidencias científicas que nos lleven a pensar que esto es algo más que un mito.

La miel

También se le atribuyen ciertas propiedades afrodisíacas. Todavía hoy se habla de la luna de miel y, según los investigadores, se debe a que se creía que este alimento llevaba el romance a los matrimonios.

No es de extrañar, por tanto, que durante mucho tiempo se le hayan atribuido propiedades que aumentaban el deseo sexual. Sin embargo, según indica la revisión, no existen evidencias.

Lo que sí se sabe es que una variedad de la miel conocida como "mad honey" se vende como especialmente afrodisíaca y lo que en realidad puede ser es peligrosa, ya que contiene una sustancia que puede provocar hipotensión, bradicardia, síncope entre otras cosas.

Ginseng, canela, raíces y otras especias

Muchas especias y raíces, especialmente la canela, tienen mucha fama de aumentar el deseo sexual y ponernos a tono. Algunas investigaciones han encontrado cierto "potencial afrodisíaco", sin embargo, incluso en esos casos se deja claro que los resultados no son definitivos y que harían falta muchas más investigaciones.

Otras sustancias "afrodisíacas"

Existen polvos como el de cuerno de rinoceronte o el de "mosca española" que se han considerado clásicamente activadoras del deseo sexual hasta el punto de que los cuernos de rinoceronte están extremadamente cotizados y es uno de los motivos para la caza furtiva de estos animales.

En el caso de estos cuernos, su composición es similar a la de nuestras uñas o la de los huesos de nuestro cuerpo y tienen la misma capacidad afrodisíaca que estos: absolutamente ninguna. Sin embargo su consumo no es peligroso para nosotros - aunque sí para los pobres rinocerontes a los que caza para esto-.

En cuanto al polvo conocido como "mosca española" proviene de un escarabajo es un veneno que provoca la congestión vascular de los órganos sexuales, además de quemar la boca, provocar infecciones, hemorragias e incluso la muerte.

El efecto placebo en los afrodisíacos

Aunque la ciencia no haya encontrado ningún efecto en nuestro organismo que sugiera que existan alimentos afrodisíacos, algunos habrán sentido que tras consumir alguno de los alimentos anteriormente mencionados estábamos algo más "dispuestos". Esto podría deberse al efecto placebo.

En algunos casos, como en el de las ostras, los alimentos tienen un aspecto similar al del órgano sexual, por lo que al consumirlos podemos asociarlo con la actividad sexual. Sería este hecho el que aumentaría la excitación sexual.

En otros casos, el simple hecho de que culturalmente se considere afrodisíaco a un alimento - como en el caso del chocolate, el marisco o las fresas con nata - puede influir en que lo percibamos como tal y, por tanto, nos sintamos más excitados al comerlos en un contexto que anime a ello. Y es que gran parte del deseo y excitación sexual está en nuestras cabezas.

Fuente: Vitónica

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