Belleza

Cómo diferenciar una piel sensible de una alérgica

Si bien los síntomas y características de ambas son muy similares, es importante podés distinguirlas

martes 5 de febrero de 2019 - 7:53 am

En ocasiones se confunde la piel sensible y alérgica. La razón es que los síntomas y características de ambas son muy similares: se enrojece con facilidad y sensación de picazón constante.

Piel sensible

Presenta una respuesta exagerada ante determinadas sustancias que la piel normal tolera de forma adecuada. Su umbral de sensibilidad es muy bajo y las terminaciones nerviosas de la piel son más sensibles de lo habitual. Surgen manifestaciones como picor, escozor, tirantez, ardor y falta de comodidad. También sufre rojeces y descamación.

Existen una gran cantidad de factores que pueden provocar su aparición, así como agravar su condición. Pueden tener origen externo, como el clima o los rayos solares; pero también interno, como la fatiga, el estrés o unos hábitos alimenticios desequilibrados y poco saludables.

La limpieza facial es un paso clave en la rutina de cuidado en personas con pieles de todo tipo. En cuanto a las pieles sensibles, la clave está en escoger aquellos productos de limpieza que no sean agresivos. Lo ideal es que no tengan perfumes ni conservantes ya que eso puede causar irritación.

Los productos deben estar formulados para ser aplicados de forma suave, sin agredir la piel. Es decir, simplemente pasando el algodón deben ser capaces de eliminar el maquillaje y las impurezas, sin necesidad de frotar.

Piel alérgica

El sistema inmunitario juega un papel clave. Es lo que se conoce como hipersensibilidad retardada, donde la piel ha entrado en contacto con una sustancia extraña. Así, para contrarrestar su acción, el sistema genera anticuerpos, dando así lugar a la reacción alérgica. La alergia a determinados cosméticos es una reacción individual del sistema inmunitario frente a sustancias que generalmente son bien toleradas.

Existen diferentes tipos de alergias, siendo las más habituales en relación con la piel las ambientales, como por ejemplo al polen o a determinados tipos de plantas. También existen otras: alimenticias, de contacto, solares... Los síntomas son rojez, inflamación, formación de costras, quemazón, picor.

Fuente: Biotrendies

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