Salud

Dolor de hombro: causas y consejos para prevenirlo

Qué problemas son los más frecuentes en esta parte del cuerpo según la edad y la actividad que se realiza

sábado 2 de febrero de 2019 - 7:04 am

Los movimientos repetitivos y la falta de ergonomía son dos de las causas que pueden llegar a provocar dolor en el hombro, tanto a nivel laboral, como doméstico o deportivo. También los traumatismos directos sobre la propia articulación pueden ser otra de las causas más relevantes.

Si exceptuamos las fracturas y luxaciones secundarias a traumatismo y nos centramos en el dolor de hombro sin antecedente de golpe o esfuerzo evidente, los problemas más habituales son:

– En los más jóvenes, por debajo de 30-40 años, sobre todo los más deportistas, lo más habitual son los problemas del labrum glenoideo. El dolor es más limitante con la actividad física intensa o los movimientos repetitivos. En ocasiones estos pacientes tienen antecedentes de inestabilidad del hombro, es decir, se les “sale” de su sitio (parcial o totalmente) y acaban lesionando todavía más el labrum y los ligamentos que mantienen esta articulación en su lugar.

– Por encima de los 50 hasta los 75 años lo más habitual es la patología del manguito rotador, que cuando se daña produce un dolor en la cara lateral del hombro y muy a menudo dolor nocturno. Los tendones pueden estar simplemente inflamados (tendinitis), presentar calcificaciones (tendinitis calcificante) o llegar a la rotura que puede ser parcial o completa.

– Por encima de los 75 años la artrosis puede ser protagonista. Primaria, sin motivo aparente más que el paso de los años, o secundaria a la rotura de larga evolución de los tendones mencionados. Si el paciente está muy limitado, y los tratamientos conservadores no son eficaces, la prótesis de hombro ofrece excelentes resultados.

El deporte y el trabajo físico intenso, donde interviene la articulación del hombro de forma predominante, puede desencadenar problemas a medio largo-plazo. Los hábitos posturales no producen lesiones, lo que sí ocurre a menudo es que un hombro ya dañado, cuando nos apoyamos sobre él o lo sometemos a determinadas posiciones, se intensifica el dolor.

También sucede en aquellos profesionales que realizan esfuerzos repetitivos, siempre en una misma posición, elevando los brazos o echándolos hacia delante, a la larga se pueden dañar los tendones del hombro por sobrecarga siempre de las mismas estructuras y porque existe una fricción de los tendones contra el acromion -zona ósea de la escápula que forma el techo de la articulación y que es fácilmente palpable en la parte superior del hombro.

¿Qué hacer cuando aparece dolor en el hombro?

Lo primero es diferenciar si ha sido una lesión aguda desencadenada por un esfuerzo o caída o de si se trata de una lesión que ha aparecido de forma progresiva.

En las lesiones traumáticas más incapacitantes hay que realizar, como mínimo, una radiografía y suele ser aconsejable una resonancia magnética nuclear o, en su defecto, una ecografía para descartar fracturas de hueso, luxaciones, lesiones de tendones, ligamentos o del labrum, entre otras.

Si el dolor ha aparecido progresivamente, pero no es muy limitante, el hecho de bajar el ritmo, los antiinflamatorios no esteroideos y ejercicios suaves de movilidad y fuerza pueden ser suficientes. La rehabilitación y/o fisioterapia es de gran ayuda y se han de mantener los ejercicios recomendados de  tres a seis meses.

Las infiltraciones pueden ser muy eficaces en los casos más leves de inflamación de los tendones, pero no lo son tanto cuando hay una rotura completa de un tendón o del labrum, en cuyo caso la solución última será una intervención quirúrgica.

Si el dolor permanece y si es incapacitante a pesar del reposo, los antiinflamatorios, las infiltraciones y/o un periodo de rehabilitación y fisioterapia de al menos tres meses, entonces es el momento de consultar a un especialista de hombro.

Consejos para prevenirlo

La preparación física y una adaptación progresiva a los esfuerzos es muy recomendable. Asimismo, se ha de cuidar mucho el uso de una técnica adecuada para cada tipo de deporte. Para aquellas personas, deportistas o no, que por su trabajo tienen que realizar esfuerzos de forma habitual con los brazos, se recomienda buscar medidas que no lleven a la sobrecarga y la lesión, como pueden ser: cambiar de forma periódica de actividad para que no sea siempre el mismo gesto el que realizamos, dosificarse en los esfuerzos y buscar ayudas que mejoren el puesto laboral.

Fuente: Cuidate Plus

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