Opinión

Un estado buitre: Burford podemos ser todos

martes 29 de enero de 2019 - 10:47 am

Publicada originalmente en Infobae

Por Santiago M. Lozano

“Cuando los nazis vinieron a llevarse a los comunistas/guardé silencio/ porque yo no era comunista./ Cuando encarcelaron a los socialdemócratas/ guardé silencio/ porque yo no era socialdemócrata./ Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas/ no protesté/ porque yo no era sindicalista. /Cuando vinieron a llevarse a los judíos/ no protesté/ porque yo no era judío. Cuando vinieron a buscarme/ no había nadie más que pudiera protestar”. Martin Niemöller, pastor protestante, 1892-1984.

Cuando fueron por los accionistas de YPF no me preocupé, no tenía acciones de YPF, cuando fueron por los ahorros en las AFJP no me preocupé porque no tenía ahorros en una AFJP, cuando fueron por los depósitos (el corralito) no me preocupé porque no estaba bancarizado…… ahora que vienen por mi casa……………… también dicen que es por una ley soberana, una razón de estado…… (Argentina 2019…..)

YPF cotiza en la bolsa de New York, como muchas otras empresas argentinas. Todas esas empresas aceptan las leyes, reglas y jueces de dicho mercado. Los contratos de esas acciones, de esa cotización son un derecho de propiedad. Esas reglas establecen que si alguien “adquiere la mayoría” accionaria está obligado a ofrecer la compra del total de las acciones. No importa si el comprador es un Estado, o un privado, la regla resulta aplicable.

El Estado Argentino decidió estatizar el 51% de YPF y desconocer los derechos de los accionistas minoritarios. El fondo Burford reclama que el Estado Argentino cumpla con la obligación de comprar las acciones de la minoría. Kicillof, impulsor de la medida, y el gobierno hoy, parecen no entender que no se trata solo de un contrato –a respetar por sí mismo- sino de una institución que regula un mercado de valores. Que hace a la seguridad jurídica, a la transparencia de la institución “empresa pública”, que cotiza en bolsa. Violentar esas reglas es violentar todo el mercado, todo el marco regulatorio, además de un contrato.

El argumento del kirchnerismo, sostenido ahora por Cambiemos, es que la estatización es un acto soberano. Una ley, por lo tanto las reglas contractuales no resultan válidas. Justifica violar los derechos de los “accionistas minoritarios”, es un atropello al derecho de propiedad. Que está garantizada en los EEUU y en nuestra Constitución al establecer que “la propiedad privada es inviolable”. Inviolable para el Estado, para el Gobierno, aunque parezca obvio debemos resaltar de quien protege la propiedad nuestra Constitución.

El Estado Argentino pretende que no compró porque “estatizó por ley”. Que eso es soberano y por lo tanto no tenía la obligación de adquirir el resto de las acciones. Una vez más se pone en evidencia que el Estado Argentino es un buitre insaciable. Gobierno tras gobierno invocando “razones de Estado, soberanía” están dispuestos a atropellar las garantías constitucionales.

Supongamos que Repsol no hubiera vendido ni una acción al Grupo Petersen y el Estado Argentino estatizaba el 51% como lo hizo. El mismo Repsol podría haber presentado el reclamo para que deban comprar las restantes acciones que tenía.

El argumento de la “razón de estado”, de la “soberanía del Estado” es un argumento de estados monárquicos pre constitucionales, de estados totalitarios, fascistas, socialistas, comunistas. No existe “razón de estado” para nuestra Constitución que permita violar las garantías que establece como límite al poder estatal. El derecho de propiedad es inviolable al punto de calificar a quienes faciliten ello desde el Estado con la pena de infames traidores a la patria. La confiscación está prohibida aun en tiempos de guerra.

El Estado Argentino pretende confiscar los derechos de los accionistas de YPF. Está lleno de kirchneristas y sus continuadores explicando que podían hacerlo porque el Estado es “soberano”. Olvidan que el “Estado está sometido a la Constitución”. La soberanía es del pueblo, de nuestros derechos y garantías. Todos establecidos para, justamente, evitar los atropellos del Estado.

El gobierno actual que dice repudiar al kirchnerismo a igual tiempo toma sus argumentos ante los tribunales de los EEUU. Prometió cambiar pero, una vez más, hace continuismo, PRO-Sigamos…………. Mala noticia para los inversores.

El gobierno continúa intentando justificar la violación de los derechos de propiedad de los accionistas. Invoca para ello argumentos de Kicillof y CFK sobre la ley soberana. Pretende “evitar” los tribunales de los EEUU. Lo hace con el argumento –simpático para muchos- que así podríamos joder a los reclamantes al hacerlos litigar en tribunales argentinos. Donde no les reconocerían sus derechos como accionistas. Y si ganaran el juicio, el Estado incumpliría la sentencia, como hace con jubilados, provincias y muchos más.

Para el gobierno hay una razón adicional en querer “traerse el pleito a la Argentina”. Incumplir la de algún tribunal extranjero le “cerraría el mercado de deuda internacional”. Si lo perdiera en Argentina, incumplir sentencias locales resulta gratis.

El populismo no fue solo de los K, sus continuadores también quieren desconocer las instituciones del mercado de valores. Una buena parte de los argentinos, me temo, creen que está bien que no le paguemos al Fondo Burford. A todos ellos les digo que no deberían quejarse cuando el Estado no les pague, les confisque, les imponga corralitos, plan bono “cualquiera sea”, emergencia previsional, etc.

Las demás empresas argentinas que cotizan en bolsas extranjeras están expuestas a estatizaciones parciales. ¿Por qué creer que YPF sí y otros no? Mercado Libre, Banco Galicia, Banco Macro, etc., etc. están expuestas al mismo riesgo. La señal es clara, jamás hay que tener siquiera una acción de una empresa argentina, ni invertir en Fondos que tengan acciones de empresas argentinas. El Estado Argentino, con CFK o con Sigamos, está dispuesto a violar el derecho de propiedad y sostener la violación en “mentas de leyes soberanas”.

La señal que se da a través de la defensa judicial del Estado Argentino ante el reclamo del Fondo Burford es gravísima. El Estado Argentino cree encontrarse por sobre las reglas, sobre el derecho, y está dispuesto a someter a todos al populismo. Inversores argentinos y extranjeros quedan advertidos. ¿Quién confiaría en invertir en empresas argentinas bajo estos principios que los K y Sigamos pretenden imponer?

Argentinos no nos compremos que a los otros sí y a nosotros no. El Estado Buitre Argentino y sus gobiernos dicen claramente “a todos”. Alcanzará invocar una “ley soberana” para violar a todos. De hecho es lo que sucedió al confiscarse los fondos ahorrados por casi 10 millones de argentinos en las AFJP.

Los argentinos que crean que somos vivos por no pagar al Fondo Burford de alguna forma son admiradores no asumidos de Kicillof. Sepamos que a todos nosotros se nos aplican las mismas recetas, los mismos atropellos. Cuando el Estado Argentino vaya por lo suyo recuerden cuando no les importaron los accionistas de YPF, o los que ahorrábamos en AFJP.

Parece muy vivo no pagar a otros. Sucede que también llega el turno en que somos “los otros”.

Parecería que hay muy pocos dispuestos a asumir que los errores se pagan. Que el atropello cometido y festejado con la estatización de YPF tiene un altísimo costo. Mientras nos sigamos creyendo que somos más vivos por confiscar derechos, nuestros jueces sean cómplices de la negación del derecho y las garantías constitucionales, nuestra Argentina seguirá siendo objetivo de “inversiones rapaces”, las que tengan ganancia garantizada a costa de la miseria general.

El argumento de soy el legislador, juez y parte; y te “jodes” porque soy el “rey” hace que muy pocos quieran jugar en esta cancha. Y los que quieren jugar en general piden “privilegios” a cambio. O no son buenos, o tienen un padrino tamaño China. Las casualidades no existen.

Deberíamos entender que Burford somos todos, cada uno. Que el Estado Argentino apueste a zafar de cumplir las reglas si el caso del reclamo lo tratan jueces argentinos, es evidencia que el populismo goza de buena salud, aún entre quienes dicen combatirlo. Nos muestra como un país de no buena gente.

Es muy triste ver como muchos medios celebran que hayamos pedido ayuda a otros países. Esperan que el gobierno de Trump (solo porque sería “amigo” del Presidente Macri) sea una ayuda para consagrar un atropello. Las instituciones, los derechos, la Constitución parecen no importar. La ventaja de hoy para jodernos siempre y mal.

Es muy triste darse cuenta que parecemos empeñados en continuar repitiendo errores y esperamos resultados distintos. Además de distintos, buenos. Cosa de necios diría Einstein.

Aunque duela y aunque cueste mucho. Si pensamos en el bien de nuestro pueblo, de nuestra patria y en nuestros derechos. Todos deberíamos desear que el gobierno argentino pierda este juicio. Porque si gana el Estado Argentino la señal al mundo es que acá el Estado está por sobre las garantías constitucionales, por sobre los derechos de propiedad. Eso es algo que no atrae inversiones. Nos condena al atraso y la pobreza.

Para ganar muchas veces hay que saber perder cuando corresponde. Aunque duela. También hay que saber quiénes cometieron el atropello y causaron la deuda. Y sobre todo saber que no debemos dejarnos engañar con el cuento que los atropellos del Estado genera beneficios, que les tocan a otros y a nosotros no.

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