Sexualidad

Cómo el estrés afecta a tu vida sexual

Y cómo podés solucionarlo

jueves 31 de enero de 2019 - 7:02 am

El estrés puede afectarnos en diferentes aspectos de nuestra vida, incluyendo la sexual. A continuación, las formas en las que puede incidir en este aspecto.

Pérdida de la libido

Puede que no tengamos tantas ganas de hacer cosas que hasta ahora nos gustaban. Dentro de esto se puede incluir un descenso de la libido, que provocaría que sintamos menos deseo de mantener relaciones sexuales.

Disfunciones sexuales

Pueden aparecer la yaculación precoz, disfunción erectil o anorgasmia. La presencia del estrés puede dificultar no solo la consecución del orgasmo, sino alcanzar la erección o la eyaculación demasiado temprana una vez conseguida.

Esto se debe a que aumentan el cortisol, la prolactina y disminuya la testosterona. Además, causa una descarga de adrenalina, lo que se traduce en la vasoconstricción de arterias como las del pene , entre otras cosas.

Alteración del ciclo menstrual

También puede verse afectada la glándula que controla la tiroides, además de a los ovarios o las glándulas suprarrenales. Esto puede provocar un desequilibrio en el funcionamiento de los ovarios y, por tanto, del ciclo menstrual.

Supone un añadido de estrés si se busca un embarazo, ya que lo dificultaría.

Relaciones sexuales dolorosas

Para una correcta lubricación es posible que se necesite estar en un estado mínimo de relajación además de un flujo de sangre adecuado que el estrés no permite alcanzar.

Una mala lubricación provoca que a la hora de mantener relaciones sexuales la penetración sea incómoda e incluso dolorosa. Esta situación puede generar miedo a la hora de mantener relaciones en el futuro y venir a provocar todavía más estrés y ansiedad. Además de esto, el estrés puede traer otras consecuencias, como problemas con la autoimagen corporal.

Cómo evitar que afecte la vida sexual

El primer paso es acudir al médico, sexólogo o psicólogo que pueda ofrecer un tratamiento adecuado para cada caso concreto.

Dotarse de herramientas para ser capaces de lidiar con el estrés diario y, por tanto, de las consecuencias negativas. Para ello, es aconsejable hacer deporte, aprender técnicas de relajación como la relajación de Jacobson, mejorar la alimentación, reducir o eliminar el consumo de alcohol, aprender técnicas de respiración, etc.

Es imporante hablar con la pareja, intentar reavivar el deseo mediante diferentes técnicas como las fantasías o los juguetes, etc. Además, el simple hecho de besarla puede ayudar a reducir los niveles de estrés.

Fuente: Vitónica

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