Opinión

Como identificar un “Coach impostor”

María Noel Lucano

Licenciada en Psicología - Epecializada en Coaching ontológico

Como distinguir a los charlatanes, de los que no lo son

martes 22 de enero de 2019 - 12:46 pm

Hace unos años vienen imponiéndose de manera vertiginosa los coach y el inconveniente aparece cuando esta disciplina empieza a circular de manera indiscriminada por el mundo de las capacitaciones.  De pronto cualquier persona puede, con una formación breve y básica recibir un “titulo” de coach, que supuestamente lo habilita para trabajar con personas y con las cuestiones que aquejan a estas personas y que  desean cambiar en sus vidas. 

Aparece entonces un desfile de oportunistas por diferentes variables: ya sea porque ven un negocio en esta disciplina,  o porque no saben qué hacer con su tiempo libre y eligen formarse para “transformar” sus vidas y las de otros, o porque piensan y sostienen (ya que probablemente esto es lo que han escuchado) que con una serie de conversaciones se logra arribar a modificaciones en la personalidad y la esencia de los individuos.

El coaching contiene unas cuantas cuestiones valiosas, efectivas y con capacidad de producir rescatables resultados en las personas y en los equipos de trabajo. Los oportunistas existieron desde que el mundo es mundo y la falta de de profesionalismo, formación e idoneidad van de la mano.

A favor de todo lo que suma pero en contra de todo lo que “vende humo” y genera falsas expectativas, considero indispensable señalar cuáles son las características que permitirán detectar a un sujeto que se denomina coach y que no cuenta con la formación y la idoneidad necesaria para trabajar con personas de manera responsable y sin poner en riesgo el equilibrio emocional y psíquico de quien tiene enfrente.

¿Cómo evitar una estafa en Coaching?

Claves para estar atentos a los impostores

Empatía Cero

Es decir, imposibilidad de sensibilizarse por lo que al otro le sucede y comprender qué es lo que está atravesando esa persona, que acudió a una consulta por algún motivo puntual (que inclusive muchas veces desconoce cuál es)

Soberbia y omnipotencia

Cree  tener todas las respuestas y pretender darlas, como si de consejos se tratara de la vida. Y el hecho de que a alguien le haya resultado efectiva una decisión o una acción específica no quiere decir que a otro también le resulte. Desconoce que todos somos seres diferentes y  que si bien compartimos ciertas generalidades como seres humanos, poseemos historias, vivencias y realidades diferentes. Esto es, justamente, lo que nos hace  únicos e irrepetibles. 

Problemas de “escucha”

Escasa o nula capacidad para poder escuchar el malestar de quién está del otro lado, qué le pasa, que quiere, qué piensa y siente y que le está impidiendo lograr lo que desea lograr:  condición sin e qua non para quienes trabajan con personas.

Forzado optimismo

El “tu puedes” y “sólo hazlo” pasa de ser una frase motivacional a una imposición un tanto ingenua y necia. Ya que no registrar que no todos las personas contamos con las mismas herramientas ni recursos ni venimos de los mismos lugares. Nuevamente esta postura no registrar las individualidades y no respeta las diferencias.

Trabajan en serie

Cuentan con un manual de frases hechas, repetidas hasta el hartazgo, como si trabajar con seres humanos implicara trabajar en serie. Con frases motivacionales de un taller de fin de semana, no se resuelve un problema de base ni se modifican actitudes o conductas que se han venido desarrollando durante años.

Imagen relacionada

El famoso coach estadounidense Tony Robbins

Motivación

Sin dudas la motivación es un factor indispensable para cualquier actividad que se decida emprender,  pero a todo el mundo no le es efectivo el mismo tipo de intervención. Todo cambio requiere de un esfuerzo, de un trabajo y de un cierto tiempo que será diferente para cada persona.

El desarrollo de la motivación implica un trabajo más profundo que repetir frases del tipo: “Si piensas que puedes o no puedes estas en lo correcto”, “Si querés podés”.

Descontextualizar a la persona con la que se está trabajando y no registrar la “mochila” con la que viene termina siendo un trabajo en serie: “que pase el que sigue” que no respeta la subjetividad y la singularidad de quien se tiene enfrente. 

Escudarse en las certificaciones

Si bien estoy a favor de la formación y capacitación constante en el área en que cada uno desea desarrollarse y lograr un nivel de excelencia, de la mano de la capacitación es fundamental la experiencia y el recorrido personal que uno puede realizar.

Postularse como un gurú de la comunicación quien no es capaz en sus ámbitos laborales y/o personales de aplicar ni un cuarto de lo pregona, deja en evidencia la incoherencia entre lo que se dice y lo que se hace y en todo caso, la farsa de lo que está transmitiendo y/o enseñando.

Claramente los intereses personales de hacer negocios, generar dinero, sentirse profesional en algo, estar a la moda con lo que resuena en el mercado, lleva a muchas personas a introducirse en  este mundo del coaching, sin terminar de registrar el compromiso y la responsabilidad que significa trabajar con personas y más aún, con el dolor el malestar o la frustración del otro.

No olvides que siempre tenés el derecho y obviamente la responsabilidad de elegir con qué tipo de profesional vas a emprender el camino que querés emprender.

Más allá de la ilusión y las expectativas que tengas de generar cambios en tu vida, depende en gran medida de vos, elegir con quién vas a realizar ese camino. Que no sea la ansiedad por obtener resultados inmediatos (que no terminan siendo reales) lo que te lleve a caer en manos de un impostor del coaching, con quién solo obtendrás un gran malestar y una pérdida de tiempo, dinero y energía.

Un coach verdaderamente profesional sabe que el crecimiento y el desarrollo para abordar a la excelencia en lo que hace, implica un proceso metodológico que lleva años y que a su vez requiere de otros tipos de formaciones y de trabajos en lo personal,  consigo  mismo. Es ésto lo que lo diferenciará de un impostor o de un embustero.

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