Salud

Diez modos de cuidarse de las infecciones vaginales en verano

Qué hábitos debés reforzar en épocas de calor

jueves 24 de enero de 2019 - 7:09 am

Las infecciones vaginales aumentan un 50% en verano y es por ello que en esta época se deben aumentar los recaudos.

Los síntomas son picazón, zona exterior de la vagina inflamada o notar que el moco muta hacia una textura y olor muy fuerte (desde un crema sucio a verdoso).

A continuación, hábitos que debés cambiar para prevenir estos problemas:

– Pasar mucho tiempo con el traje de baño húmedo. Algunas partes de la malla secan a toda velocidad, pero en la entrepierna queda humedad. Esto altera el pH y abre la puerta a colonizaciones no deseadas.

– Salir a hacer deporte y no cambiarte la ropa interior. Terminás acalorada y transpirada. También ahí abajo, sobre todo, si tu bombacha es de algodón (este material transpira bien, pero retiene mucho la humedad). Cámbiate justo al terminar de estirar.

– Usar prendas muy ajustadas. Estas pueden ejercer mucha presión sobre la zona favoreciendo la acumulación de calor y humedad.

– Sentarte en zonas húmedas. O que acumulan la humedad, justo lo que necesitan los hongos para proliferar. Ojo con pasar mucho tiempo sobre el césped o en sillas de plástico.

– Ducharte a menudo y con cualquier gel. Conviene eliminar el cloro o la arena de la zona. Llegás a casa, corrés a la ducha y te enjabonás todo el cuerpo con la misma esponja. Pero no todo vale. La zona genital interna se autolimpia. En cuanto a la higiene de la zona genital externa – vulva y vagina – se debe utilizar un jabón suave, a ser posible, específico para la higiene íntima

– Usar prendas interiores sintéticas. Si bien pueden ser más sexies, transpiran mal y crean un magma de consecuencias nada recomendables.

– Depilación excesiva. El vello púbico no se lleva bien con la ropa de baño. Así que en verano apuramos más la depilación. Esto deja la zona más desprotegida frente a erosiones o microheridas que pueden afectar a la flora y abrir el paso a las temidas infecciones vaginales.

– Usar protectores diarios. Protegen de manchitas incómodas pero generan humedad que pueden terminar con un hongo llamado candidiasis. En el caso de las compresas o los tampones no cambiarlos con frecuencia también crea unos humedales poco recomendables.

– Tener más relaciones sexuales (y no con tu pareja habitual). Solo el 30% de los portadores de tricomoniasis (causada por un parásito protozoario) saben que están infectados. El preservativo es el mejor método para evitarlo, siempre que se use desde la primera toma de contacto (es decir, antes de la penetración).

– Tomar antibióticos. Estos fármacos aniquilan las bacterias malas que nos hacen enfermar y a las buenas que meticulosamente protegen nuestra vagina. Puede que exterminemos a la tricomona y nos visiten las cándidas.

Fuente: Vida sana

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