Italia

Las monedas de la Fontana di Trevi ya no serán entregadas a Cáritas: ¿para qué se usarán?

El ayuntamiento de la capital italiana recauda dos millones de dólares por año con la famosa fuente, pero desde abril empezarán a darle otro uso

lunes 14 de enero de 2019 - 12:10 pm

Las monedas que eran lanzadas a la Fontana di Trevi y que aseguraban la “vuelta” de los turistas que las arrojaban a Roma, ya no serán entregadas a Cáritas, el organismo de la Iglesia dedicado a los más desfavorecidos.

Dichos metales, que en un año ascienden a la increíble suma de 1 millón 500 mil euros (dos millones de dólares), serán utilizadas con otros fines.

El ayuntamiento de la alcaldesa Virginia Raggi las usará -desde abril- para otros proyectos sociales, incluyendo la manutención de los monumentos. No es una decisión sorprendente: en octubre del 2017, el gobierno municipal decidió constituir un grupo de estudio para este tema, que llegó a la conclusión que debía ser el Ayuntamiento quien se encargue de esta gestión. Ante la polémica generada, Raggi prorrogó en marzo del 2018 el acuerdo con Cáritas hasta el pasado 31 de diciembre, pero no habrá más aplazos.

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Según informa el periódico de la Conferencia Episcopal Italiana, Avvenire, en tres meses lo recaudado “será destinado a la cobertura de los gastos del contrato con la empresa Acea (la empresa municipal que se encarga de mantener las fuentes romanas), a proyectos sociales y el resto, a la manutención ordinaria del patrimonio cultural”. Es decir, al Ayuntamiento romano, asolado por enormes deudas desde hace años.

La iniciativa de Raggi supone un duro golpe para las arcas de Cáritas. Los fondos de la Fontana di Trevi representan el 15% de sus ingresos anuales en Roma. La gran parte (el 70%) de los fondos de Cáritas en Roma proviene de fondos públicos, pero la recolección de las monedas cubre la mitad del presupuesto de Cáritas derivado de los fondos privados (el 30%), mientras que el 15% restante es de donaciones. Todos son destinados a proyectos para la beneficencia, desde ayudas a los sin techo a comedores sociales, centros sanitarios o apoyo a familias en situación de exclusión social. La decisión, asegura Avvenire“obligará a reducir o cerrar muchos servicios para los más pobres, con previsibles repercusiones sobre el clima social de la ciudad”.

Con información de Clarín

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