Salud

Cómo prevenir el golpe de calor en los niños

Medidas para evitar que los más chicos sufran una descompensación debido a las altas temperaturas

domingo 20 de enero de 2019 - 7:57 am

Con las temperaturas intensas hay que seguir algunos consejos para evitar los golpes de calor y la deshidratación de los más pequeños. Por ejemplo, se debe evitar la actividad física intensa, usar sombrero, vestirse con ropa clara y holgada, comer liviano e incrementar la frecuencia del amamantamiento en los bebés.

Tomar líquidos frescos frecuentemente, aumentando entre un 25 y un 50% la cantidad habitual, permanecer en lugares frescos y ventilados y evitar la exposición directa al sol entre las 10 y las 16 son las principales recomendaciones de la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP).

Es importante tener en cuenta el sistema de alerta temprana meteorológica para prevenir y tomar los recaudos necesarios cada día.

Esta se clasifica en cuatro niveles: verde, amarillo, naranja y rojo, que tienen que ver con el riesgo para la salud a partir de las temperaturas elevadas y durante cuántos días se pronostica que se mantendrán. El verde implica un estado de vigilancia durante el verano y no representa peligro para la salud de la población. El amarillo se utiliza los días que pueden ser peligrosos para los grupos de riesgo, como los bebés y chicos pequeños y mayores de 65 años.

El naranja representa un día que puede ser muy peligroso no sólo para los grupos de riesgo, sino para el resto de la población, mientras que la alerta roja es una situación límite y excepcional que puede afectar a todas las personas.

El “golpe de calor” se puede presentar con diversos síntomas:

– dolor de cabeza

– náuseas

– vómitos

– mareos

– decaimiento

– irritabilidad

– desmayos

– sudoración excesiva

– piel roja y caliente

– tendencia al sueño

– debilidad muscular o fiebre

Si aparecen estas señales compatibles con un golpe de calor se debe ofrecer agua segura para beber, trasladar al chico a un lugar fresco y ventilado, quitarle la ropa y refrescar su cuerpo con agua. Si bien pueden presentar temperatura corporal elevada, no se les debe administrar antifebriles, que pueden empeorar el cuadro. Ante cualquier sospecha o duda, hay que llevarlos a un pediatra.

Fuente: Mejor con salud

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