Declaraciones

Chilavert defendió a su hermano tras el escándalo en Ucrania

Los familiares del ex arquero paraguayo fueron acusados de diversos delitos y una falsa denuncia de secuestro

jueves 10 de enero de 2019 - 6:13 am

Luego de conocerse la situación que atraviesan Rolando e Iván Chilavert, el propio ex arquero paraguayo dio su versión de lo que pasó en Ucrania, país en el que tanto su hermano como su sobrino fueron acusados de diversos delitos y una falsa denuncia de secuestro.

“Mi hermano se contacta por Linked In con un empresario de nombre Marco Kirdemir, este señor le dijo que tenía un currículum muy interesante (como entrenador) y se lo iba a pasar al directivo del Inter Odessa, Fernando Martínez Vela”, comenzó su relato José Luis Chilavert sobre lo que ocurrió en Ucrania.

A Rolando Chilavert le habían ofrecido un contrato de dos millones de euros por dos temporadas. “Él pagó su pasaje y el de su hijo (Iván), y se fueron para allá”.

Una vez llegados a Europa, fueron recibidos en el aeropuerto por el propio Fernando Martínez Vela. “Los llevaron al club, les mostraron las instalaciones y a la noche tuvieron una cena de bienvenida. Allí estaban todos los del equipo. A mi hermano y a mi sobrino les pusieron algo en la comida”, asegura el ex arquero de la selección paraguaya.

En ese momento, “se transformaron, y aprovecharon para filmarlos mientras gritaban el nombre del equipo. Todos los demás estaban sanos menos ellos. Ya tenían todo preparado… ¿Cómo pueden estar filmando permanentemente? Ese video lo iban a utilizar para extorsionar. Esa misma noche les sacaron los pasaportes a ambos, el dinero y les gastaron los fondos de la tarjeta”, reveló Chilavert a Infobae.

Al día siguiente se hizo pública una filmación en donde Vela increpaba a Rolando y le reprochaba lo que habían hecho en la noche, “pero él mismo estuvo en la fiesta. Él denunció que habían hecho cosas gravísimas, pero él siempre estuvo ahí adentro con ellos”, detalló el paraguayo.

El ex arquero nunca supo nada de lo que estaba ocurriendo hasta que su sobrino le mandó un mensaje en el que decía que “corría riesgo de vida, que le habían sacado el pasaporte y que no le permitían conversar. Que los tenían totalmente controlados”.

“Ahí empece a actuar, hablé con el presidente de mi país y le expliqué el motivo de mi llamada y que a mi hermano lo tenían como si fuera una persona indocumentada”.

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