Opinión

¿Por qué los argentinos debemos andar con los ojos vendados?

Gonzalo Odriozola

Licenciado en Ciencias de la Comunicación. Editor en Nexofin

sábado 5 de enero de 2019 - 1:41 pm

Recientemente la plataforma de streaming Netflix estrenó la película Bird Box, situada en una sociedad distópica donde los humanos, luego de ver a una extraña criatura indefinida, intentan suicidarse.

Para evitar esto, los sobrevivientes -entre ellos Sandra Bullock- deben vendarse los ojos y tapar las ventanas de la casa y de los autos para que la criatura no los sorprenda con los ojos abiertos. Así, durante cinco años intentan evitar su muerte.

Desde ahí surge está comparación exagerada aunque posible -pero nada graciosa- entre la película de la directora de En un mundo mejor, Susanne Bier, y el país.

Antes de renunciar, el ahora exsecretario de Energía Javier Iguacel anunció un aumento en las tarifas de luz, que finalizará este año con una suba del 55%, casi diez puntos por encima de la inflación. El gas, en tanto, subirá un 35%. Por otra parte, el ministro de Transporte, Guillermo Dietrich, anunció subas en las tarifas de subtes, trenes y colectivos; quedarán con un aumento de 38,5% los “bondis”, el tren aumentará $3,50 en el primer trimestre de 2019 y el subte seguirá subiendo hasta febrero.

Desde este sábado, aumentarán en un promedio del 33% los peajes de los accesos Norte y Oeste; las prepagas, aumentarán un 5% desde febrero. Todo esto sumado a los incontables impuestos que los ciudadanos pagan cada mes hacen que vivir cueste cada día más.

Jamás alentaría el suicidio. Pero quizás, como en la película, ya no podremos salir a la calle. Quizás debamos quedarnos en nuestras casas, con la luz apagada y las ventanas tapadas y dejar el auto en el garage. O peor aún, quizás debamos andar con los ojos vendados y evitar la realidad, asumir que estamos mal y que podemos estar peor.

Los números no acompañan. Según diferentes consultoras, para el 2019 se espera un dólar a $ 50 y una inflación de entre el 28% y el 40%.

La culpa no es completamente del Gobierno actual, quien en parte está pagando los descalabros del anterior con tafias irrisorias, “cepo cambiario” y las trabas comerciales.

Es, más bien, un llamado a que Cambiemos “cambie” verdaderamente, que lo hecho en la Justicia con el desfile de sindicalistas, empresarios y funcionarios o la rápida ¿inserción? en el mundo se traduzca en buenos indicadores económicos.

De esta forma, lentamente, quizás podamos vivir mejor, quizás podamos sacarnos las vendas y despertar -al menos- en una realidad más amigable.

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