Alimentación

Las razones por las que el consumo de alcohol engorda

Los efectos de estas bebidas en nuestro cuerpo y los errores que los potencian

lunes 7 de enero de 2019 - 7:39 am

Por mucho que intentemos controlar nuestra ingesta de alimentos, si no regulamos también el consumo de bebidas alcohólicas no lograremos mantener un peso estable.

¿Por qué engorda tanto? La primera razón es simple: esas calorías no pueden ser almacenadas ni quemadas por nuestro cuerpo como si fueran calorías normales. Esto se debe a que las del alcohol son calorías vacías: no contienen nutrientes.

Cuando consumimos bebidas alcohólicas nuestro cuerpo no puede utilizar estas calorías como reserva e intenta quemarlas enseguida. Una buena borrachera equivale aproximadamente a la mitad de las calorías que una persona adulta necesita en un día. Cuanta más graduación tenga lo que estamos tomando, más calorías vacías estamos ingiriendo.

Como nuestro cuerpo intenta quemar el alcohol a partir del momento en que lo ingerimos, deja de lado el proceso de oxidación de la grasa que ya tenemos. El metabolismo ralentiza hasta pararse mientras bebemos y hasta que nuestro cuerpo no se deshaga de la energía que le estamos proporcionando no seguirá quemando las reservas que ya tiene.

Y, lo que es peor, estará almacenando la grasa de lo que comemos mientras bebemos. El efecto será la acumulación de grasa en la zona abdominal típica de los hombres y en las mujeres la acumulación de grasa será más visible en la zona de las caderas. En ambos casos, este fenómeno aumenta el riesgo de enfermedades cardiovasculares.

A menudo las bebidas alcohólicas están compuestas por licores, que ya de por sí contienen azúcares, más otros ingredientes que pueden ser bebidas con gas, cremas, bebidas azucaradas y un montón de otras cosas, casi siempre a rebosar de glucosa. La combinación de azúcar y alcohol hace que nuestro índice glicémico se dispare.

La comida ralentiza el proceso de absorción del alcohol. Sin embargo, muchas veces no lo acompañamos con alimentos sanos. Además, el alcohol nos hace malinterpretar las señales de saciedad que nuestro cuerpo nos envía. Comemos de forma mecánica lo que nos ponen delante, sin pensar si de verdad tenemos hambre.

Fuente: Cocinatis

COMENTARIOS