River Campeón

Las consecuencias del River – Boca: un Nuevo Orden

Con el triunfo en la Libertadores, la segunda en tres años, el "Millonario" vive su segunda Época Dorada; "Muñeco" Gallardo, invitado a sentarse en la mesa con "El Feo" Labruna

lunes 31 de diciembre de 2018 - 5:24 pm

La imagen es contundente, gráfica y sirve como símbolo: Pity Martínez se va, se va, y se viene, y es gol de River (Mariano Closs).

Ningún equipo, es cierto, aspira a ser derrotado con un gol con el arco libre, pero Andrada (sabía) no tenía otra alternativa: su equipo se arrojaba al mismísimo abismo, y la única aspiración posible era que alguna carambola le diera el empate que depositara a su equipo en los penales. Pero no fue así.

De este modo tan taxativo, tan tajante (y tan doloroso para el rival), River estableció, impuso y confirmó la tendencia: nadie en el fútbol argentino está por encima suyo. Y esta parábola puede extenderse, como certifica la Copa Libertadores de América, (¿nos seguimos mereciendo ese nombre?), al resto del continente Conmebol.

River, este River, es un equipo en el que la identidad, la historia y la modernidad confluyen y producen una ecuación con explosivo resultado.

Como si todo eso fuera poco, aquellas virtudes y cualidades tienen su expresión en un sólo sujeto, aunque pareciera que no pudiera caber en un sólo cuerpo tanta responsabilidad. Marcelo Gallardo es el hombre en el que vive la síntesis.

Muñeco se ganó el derecho a sentarse en la mesa con el Feo Ángel Labruna, sinónimo de River Plate, gloriosa institución del fútbol argentino, que en 2011 pareció perder el rumbo, pero que logró revivr de las cenizas. Gallardo es la actualización de Labruna. El hombre que da nombre y apellido a la segunda Época Dorada de River Plate.

Fuente: Agencia Reuters

Fuente: Agencia Reuters

 

En las décadas de los 40′ y los 50′, River Plate forjó la Leyenda y construyó su Ser. Ángelito participó de todo ese proceso, y como el chico de Munro, volvió para ponerlo en su lugar a River como entrenador (75′).

Antinomias

M.D.G (o River; ¿acaso hay alguna diferencia?), equiparó la balanza. Los meteóricos sucesos de Boca Juniors, sumados a las catástrofes propias, fueron los responsables. Pero con La Epopeya de Madrid se termina una etapa para llegar, sin más, al Nuevo Orden.

Santiago Sourigues

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