Sociedad

La estremecedora historia de la argentina prostituida en Bolivia, rescatada 32 años después

Tras 32 años, P. fue encontrada en la localidad de boliviana de Bermejo; fue prostituida desde los 13 años. Estaba 20 kilos abajo de su peso

miércoles 26 de diciembre de 2018 - 1:18 pm

Luego de 32 años de calvario, Gendarmería Nacional rescató en la localidad boliviana de Bermejo a una argentina que fue obligada a ejercer servicios sexuales desde los 13 años. Este fin de semana, tras más de tres décadas, P. pudo librarse del mayor calvario de su vida. Los médicos la descubrieron con un frágil estado de salud: 20 kilos menos de su peso.

La mujer fue rescatada junto a su hijo, de 9 años, nacido durante su cautiverio, y regresará a Mar del Plata, su ciudad de origen, tras el operativo ordenado por José Luis Bruno, fiscal federal de Orán, con la secretaria María del Cármen Núñez.

La Justicia argentina había comenzado a buscarla hace cuatro años, con un expediente remitido en 2014 por la PROTEX, el área de la Procuración encargada a investigar el delito de trata de personas a cargo del fiscal Marcelo Colombo.

Una historia estremecedora

La historia comenzó en 1987, cuando la víctima tenía 13 años. Según informó el canal TN, un ciudadano boliviano, de unos 50 años, se llevó a P. y a su hermana a Bolivia con la promesa de conseguir trabajo en el país vecino. La hermana de P. era la pareja de este hombre y además tenía un bebé de apenas pocos meses.

Tres meses después, su hermana logró huir tras pelearse con su pareja. La habían engañado, había terminado trabajando en un prostíbulo de una hermana de su pareja. Volvió al país. Finalmente, en julio de 2014, 27 años después, la hermana denunció la desaparición de P., pero su declaración era errática, no podía precisar en qué lugar había sido retenida. Su hijo, apenas un bebé, no pudo volver. Su hermana, tampoco.

La PROTEX comenzó las primeras comunicaciones, libró un oficio al área de Interpol de la Policía Federal. Mientras tanto, la PROTEX recibía un dato de una denuncia anónima: P. estaría en la ciudad boliviana de Bermejo, departamento de Tarija, a 200 kilómetros de la frontera argentina. Lo único que había para salir en su búsqueda era un testimonio y una partida de nacimiento. Comenzaron las búsquedas y tras tres años de resultados negativos, en diciembre de 2017 algo se movió.

La Unidad de Investigaciones Orán de Gendarmería llegó a un dato de calle: P. atendía un puesto de comida en el Mercado Central de Bermejo, tenía un hijo con ella. El 22 de diciembre, un año después, la Unidad Antitrata de la Policía de Bolivia finalmente dio con ella en el lugar, un amplio complejo de tendales con techo de chapa y galpones.

Ante los policías, P. habló, en presencia de funcionarios de la Fiscalía de Menores de la ciudad. Decía que quería volver a la Argentina, que su explotadora y captora no era un hombre, un proxeneta, sino una mujer que la obligaba a ella y a su hijo a trabajar en el puesto, que la mantenía encerrada bajo llave en un garage de paredes color verde agua.

Varios patrulleros fueron hasta la casa. Los policías bolivianos pudieron constatar el relato de P. Encontraron condiciones de vida deplorables. Detrás de vehículos había un placard con un acceso cerrado por dos candados. La captora de P. fue detenida: tenía en su poder los documentos de P., ya no argentinos: había sido nacionalizada en el país limítrofe durante su cautiverio. Ni siquiera tiene un CUIT en los registros argentinos.

Dos días después, el 24 de diciembre previo a Nochebuena, la mujer regresó a Mar del Plata asistida por personal de acompañamiento de la Procuración y Gendarmería. Allí se reunió con su familia tras 32 años de calvario.

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