Tips Saludables

La milla extra: ¿un recorrido demasiado largo?

Karina Barsky

Docente de Seminario Aprendizaje y Formación en las Organizaciones, Maestría de RRHH en Universidad de San Andrés.

Las empresas exigen a sus trabajadores a que den su milla extra, pero, ¿cómo retribuyen a sus empleados? La clave: el equilibrio

miércoles 19 de diciembre de 2018 - 11:22 am

Por Karina Barsky

Ríos de tinta han sido escritos sobre la retención del talento. Las entrevistas a ejecutivos abundan en expresiones del tipo “Tratamos de que los jóvenes talentos nos den su milla extra”.

Si bien interpreto que la intención es que las personas se superen, la expresión, empleada en relación al sistema de beneficios, me suena demasiado a “la zanahoria y el burro”. Más aún… la tan mentada expresión me suena a “exprimir hasta la última gota” de las personas.

Creo que es habitual que las organizaciones intenten maximizar el aporte de las personas. En esa línea de pensamiento, la expresión me resulta menos complicada.

Desde mi sentido común y vivencias personales, si queremos que las personas realicen un esfuerzo extra, la retribución que las organizaciones otorgan también debe serlo. Ya sea un esquema de incentivos extrínsecos (ej: monetario) o intrínsecos (ej: formación, clima de trabajo), debe pensarse en un esquema extraordinario si se desea un rendimiento ídem. Y aquí me encuentro con un problema: ¿será una carrera sin fin? Otro problema: ¿qué pasa con la salud de las personas que repercute indudablemente en la salud organizacional?
Veamos un par de ejemplos.

Resultan frecuentes en empresas de servicios o producción de 24 x 365 (como les gusta mencionarlo a sus integrantes) la existencia de turnos de diversa índole. Los turnos especiales son compensados a primera vista razonablemente. Sin embargo, con el paso del tiempo, en los horarios más extraños, que impiden que las personas realicen una vida personal más o menos sensata, comienzan a apreciarse dificultades en la esfera familiar y en los proyectos personales. A la larga, se aprecia la necesidad de reubicar a los “casos” extremos. Podría pensarse que la solución está en el re-diseño del esquema de turnos. Pero no es tan fácil. La mayoría de los integrantes de los equipos no están de acuerdo porque conllevaría la disminución de la compensación dada por esos horarios “locos”. Una situación verdaderamente dilemática. También pensemos en empresas de servicios profesionales, cuyos integrantes frecuentemente he entrevistado: el sinnúmero de horas que trabajan parece desde su imagen, estar compensada por la “chapa” curricular que otorga estar en esa consultoría o por el aprendizaje que obtienen (¡pocas veces por la compensación económica!). Obviamente, están en un proceso de búsqueda porque ese esquema ya no les cierra…

Como siempre, la solución a este dilema me parece hallarlo en la palabra mágica que tantas veces surge como respuesta a los intríngulis más espesos de la gestión de recursos humanos: EQUILIBRIO. La carrera de los incentivos debe tener un coto puesto por la salud de las personas en su inserción en las organizaciones, de modo tal que puedan seguir desarrollando una vida personal (y acá va nuevamente…) SALUDABLE. A la larga –y no tanto- este criterio tiene claro retorno positivo para las organizaciones.

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