Violencia de género

La denuncia de violencia de género de una ex militante de La Cámpora explotó en las redes

Después de que el senador provincial kirchnerista Jorge "Loco" Romero se viera obligado a renunciar por una denuncia de abuso en su contra, otra joven se animó a romper el silencio, sin el temor de ser acusada de "traidora del proyecto nacional"

domingo 16 de diciembre de 2018 - 6:57 pm

Una ex militante de La Cámpora denunció los “abusos en las filas kirchneristas” y la nota, publicado en el portal Infobae,  se hizo viral rápidamente. En ella, la joven relata los padecimientos que sufrió en la agrupación y señala al actual legislador Juan Cabandié como “uno de los famosos acosadores” K, y a otro “personaje menor”, Juan Eyzaguirre, actualmente asesor del legislador porteño Mariano Recalde.

En su columna, Marisol De Ambrosio cuenta lo que vivió y cómo, durante su “ascenso” dentro de la agrupación juvenil, fue víctima, al igual que muchas compañeras, de abusos y situaciones violentas por parte de “referentes”.

“Por ejemplo, Julián Eyzaguirre Valderrama, que tiene una denuncia por violencia de género de su ex novia, y que a mí (a tantas, la verdad) me manoseó en una fiesta. Salió del Colegio Nacional con un currículum militante intachable, excelente capacidad de oratoria, formó parte de la mesa nacional de La Cámpora (ni la Mesa Redonda del Rey Arturo tenía tanto de misterioso y poderoso), tuvo su puesto de poder en la agencia Télam, y (leo en los medios que) lo contrató Recalde en la Legislatura porteña”, cuenta la joven.

“Uno de los recuerdos más dolorosos que tengo de esas épocas son los mails kilométricos con propuestas, puntos de vista, planes de acción, que ni siquiera fueron respondidos. Yo creía en Cristina Kirchner y en la militancia, tenía una obstinación por crecer que no me la sacaba nadie. Ni los que me tocaban el culo en las fiestas, ni los que me gritaban guasadas delante de todos, ni los que me pedían que les cuente qué es lo que más me gusta de coger mediante mensaje de Blackberry”, escribió en el párrafo más duro de su columna.

Y concluye: “Escribo esto casi sin dar nombres propios porque sé que muchas chicas vivieron cosas peores que yo y sé que, si me queda algún vestigio de militancia, quiero que sea para mis hermanas: expongo este relato para animarlas a que no se callen más”.

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