Educación

Confirman que retrasar el horario de ingreso a la escuela mejora el rendimiento de los adolescentes

Lo comprobó un científico argentino que trabaja en Washington; retrasó 55 minutos el horario de entrada y comprobó una mejora en las notas y mayor asistencia

jueves 13 de diciembre de 2018 - 1:26 pm

Un científico argentino que trabaja en la Universidad de Washington (Estados Unidos) Horacio de la Iglesia comprobó que los adolescentes mejoran su rendimiento si duermen unas horas más. En concreto, según publica Science Advances, tras el experimento notó que los jóvenes mejoraron sus notas y faltaron menos.

De la Iglesia realizó su experimento en Seattle, el distrito escolar más grande de Estados Unidos. Gracias al apoyo que recibió, logró retrasar 55 minutos (de las 7.50 a las 8.45), el horario de ingreso en las escuelas secundarias.

“Durante cinco años hablamos con funcionarios, padres y maestros -cuenta el científico-. Logramos convencerlos y nos pareció que teníamos un experimento ‘servido en bandeja'”.

El experimento, que se probó durante el período 2016/2017 en 90 estudiantes, demostró que los chicos durmieron un promedio de 34 minutos más por noche y la mediana de calificaciones (el valor que ocupa el lugar central de todos los datos cuando estos están ordenados de menor a mayor; es decir, que deja a la mitad de los estudiantes de un lado y a la otra mitad, del otro) aumentó 4,5%”.

“También mejoró la asistencia y la puntualidad -afirma el científico-, especialmente en la escuela de menores recursos, que se equiparó con la otra”.

“La preferencia de los adolescentes de mantenerse activos hasta tarde en la noche y levantarse tarde en la mañana no es solo una consecuencia de un cambio en la vida social o del uso de dispositivos electrónicos, sino de cambios puberales en el funcionamiento del ‘reloj biológico’ -explica Daniel Cardinali, reconocido investigador en este tema, y director de docencia e investigación de la UCA-. Consisten en el retraso del inicio del sueño y en una menor sensibilidad matutina a la luz, señal que ajusta cada día nuestro reloj biológico en exactamente 24 horas. La mayoría de los adolescentes duerme menos que el sueño diario recomendado a esa edad (8 a 10 horas) y sólo un pequeño porcentaje (menos del 20 %) prefiere la mañana para actividades intelectuales y físicas”.

Claro que adoptar este tipo de modificación no es sencillo. Antes de que se decidiera el cambio, en Seattle se realizó un estudio de impacto para evaluar y resolver las dificultades prácticas que se presentarían. Entre ellas, surgió el problema de los transportes escolares, que se utilizan tanto para la primaria como para los tres primeros años de la escuela media (11, 12 y 13 años).

“Si uno retrasa un bloque, también tiene que cambiar el otro -cuenta De la Iglesia-. Lo que se hizo fue adelantar el ingreso en las escuelas primarias, y en los más chicos el impacto fue mínimo”.

Con información de La Nación

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