París

Quiénes son los “chalecos amarillos”, el movimiento que hace temblar a Francia

El gobierno de Emmanuel Macron se enfrenta hoy al movimiento que comenzó como una reivindicación contra la subida del combustible y ahora cuestiona la legitimidad del presidente

sábado 8 de diciembre de 2018 - 3:53 pm

Un grupo inorgánico y heterogéneo, sin referentes identificables ni una ideología precisa, asaltó las calles de París y otras ciudades francesas, desatando un caos que hacía varias décadas que no se veía en el país.

Las manifestaciones, que provocaron incidentes, heridos y algunos muertos, produjeron la primera gran derrota al presidente de Francia, Emmanuel Macron y hundieron a su gobierno en una crisis que se profundiza cada día más.

El disparador de estas manifestaciones en un comienzo fue la suba de los impuestos a la gasolina y al diésel. Gran parte de la clase media baja, que desde hace muchos años enfrenta restricciones por el elevado desempleo y los bajos salarios, lo sintió como una gran injusticia de parte de un gobierno que redujo impuestos patrimoniales a los ricos para evitar que trasladasen sus fortunas al extranjero.

El primer acto de protesta tuvo lugar el sábado 17 de noviembre y congregó a cerca de 280 mil personas; allí muchos de los manifestantes tenían puestos sus chalecos amarillos tal como los que deben usar de manera obligatoria los automovilistas, convirtiéndose con rapidez en el emblema del grupo.

El sábado 24 de noviembre se produjo la segunda movilización de los Chalecos Amarillos en la que otros miles de manifestantes se opusieron a las fuerzas de seguridad en los Campos Elíseos de París, uno de los lugares más emblemáticos y turísticos de la capital francesa. Los enfrentamientos entre los manifestantes y las fuerzas de seguridad provocaron 24 heridos y 101 detenidos.

En la tercera gran jornada de movilizaciones, el sábado 1 de diciembre, ocurren más violentos incidentes en varias ciudades de Francia produciendo numerosas escenas de guerrilla urbana sumando un tercer muerto.

De momento la principal preocupación de Macron es que a pesar de haber dado marcho atrás con la suba de impuestos, la crisis y la revuelta parecen estar lejos de llegar a su fin.
Los chalecos amarillos (Gilets Jaunes) no se encuentran satisfechos con los anuncios del presidente y acusan que las medidas han llegado demasiado tarde, considerando la respuesta gubernamental a la crisis como torpe y errática.

En una primera instancia, la estrategia de las autoridades francesas fue condenar inmediatamente la violencia. Más tarde, al ver que los enfrentamientos no mermaban, intentó un negociado negociar que no prosperó. Finalmente, en un hecho inédito desde que está en el poder, Macron revirtió una medida y dio marcha atrás, anunciando la suspensión por seis meses del aumento del combustible.

“Las medidas del gobierno podrían haber tenido efecto al comienzo, pero ahora quedaron por detrás de la magnitud del movimiento. Lo único seguro es que habrá movilizaciones el fin de semana y que nuevos actores se sumarán, como los estudiantes secundarios y los agricultores”, informó al diario Infobae Danielle Tartakowsky, investigadora del Centro de Historia Social del Siglo XX.

Los chalecos amarillos no confían en la política, y consideran a Macron, “el presidente de los ricos” por tomar medidas como el aumento de los impuestos de manera general, y también de manera muy específica, la ausencia de lucha contra las desigualdades sociales.

Actualmente, y después de los sucesos que conmueven a toda Francia, “las encuestas muestran que el 70% de la población comprende y apoya la protesta, incluso después de la violencia”, según fuentes de la investigadora.

COMENTARIOS