Papa Francisco

Francisco: “Muchos ancianos mueren de una eutanasia oculta, porque nadie los cuida”

El Papa les concedió una atípica entrevista a una pastoral juvenil de Bélgica porque considera que "lo más precioso en estos momentos es la inquietud de los jóvenes"

viernes 4 de abril de 2014 - 11:41 am

Fueron 5 los jóvenes integrantes del grupo de comunicación católico juvenil belga “Verse Vis”, los que viajaron a encontrarse con el Papa en la biblioteca del Palacio Apostólico, el último lunes. Según afirmaron desde Vatican Insider, el diálogo estaba pautado para que dure 20 minutos, pero Francisco lo extendió más del doble. Los chicos preguntaron en inglés y las respuestas fueron en italiano. [pullquote position=”right”]Francisco: “Muchos ancianos mueren de una eutanasia oculta, porque nadie los cuida”[/pullquote]

Ante la sorpresa de lo jóvenes porque Francisco aceptó hablar con ellos, el Papa les dijo: “Tienen inquietudes, y yo siento como un deber servir a estos jóvenes, porque la inquietud es como un signo. Siento que debo hacer un servicio a lo que es más precioso en este momento, que es la inquietud de los jóvenes”.

En este encuentro, ante las preguntas que le realizaron, Francisco criticó la importancia de tener poder: “En este momento de la historia, el hombre ha sido expulsado del centro, se ha deslizado hacia la periferia, y en el centro está el poder, está el dinero. En este mundo, los jóvenes son expulsados. Son expulsados los niños (no queremos niños, solo familias pequeñas), y son expulsados los ancianos: muchos de ellos mueren por una eutanasia oculta, porque la gente no los cuida”.

A pesar de esto, valoró que en Buenos Aires pudo reunirse y hablar “con muchos jóvenes políticos”, de diferentes ideologías, y que quedó “contento, porque hablan con una nueva música, un nuevo estilo de política”.

Más tarde, les confesó que el también comete errores: “Me he equivocado y me equivoco. Se dice que el ser humano es el único animal que tropieza dos veces en el mismo sitio. Los errores han sido grandes maestros de vida. No aprendí de todos los errores, pero aprendí de muchos otros y esto me hace bien”. Cuando los bélgas le pidieron un ejemplo, contó: “Lo diré… lo escribí en un libro, está publicado. Fui nombrado superior cuando era muy joven, tenía 36 años, y cometí muchos errores con el autoritarismo. Después aprendí que hay que dialogar, ver qué están pensando los demás. Pero todavía me equivoco”.

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