Violencia de género

La historia detrás del femicidio de la hermana del Turco Naim

Leila Sibara tenía 27 años y era madre de dos hijos pero no los veía

domingo 2 de diciembre de 2018 - 11:06 am

Leila Sibara tenía 27 años y el pasado miércoles 28 entre las 2 y las 5 de la mañana encontró la muerte tempranamente.

Mamá de dos hijos y hermanastra de “El Turco” Naim, la joven fue asesinada a metros de la esquina de Larrea y Vetere en Lomas de Zamora. Según contaron testigos a la Justicia en una causa a cargo del fiscal Lorenzo Latorre, un hombre la persiguió hasta que la alcanzó y, casi sin mediar palabra, le disparó en la cabeza. Murió al instante.

Luis Alberto Villalba, de 50 años, fue detenido horas después gracias a testigos del homicido. Se trata de un supuesto transa de estupefacientes de la zona a quien la víctima frecuentaba pero con quien no tenía una relación de pareja.

El hombre se había puesto un taller mecánico hacía menos de dos meses a modo de “pantalla”, según fuentes policiales y en su vivienda encontraron una balanza de precisión, elementos de corte y bolsas con cocaína. Además, tenía el celular de Leila, entre otras pertenencias. También secuestraron dos revólveres, aunque hasta el momento no apareció la 9 milímetros con la que Leila fue asesinada.

Fueron las amigas de Leila quienes revelaron una historia oculta. Jaqueada por el consumo, su propia familia la había marginado: “Era una chica que quería salir adelante pero estaba enferma. Su madre le había sacado a sus hijos. La familia se fue a vivir a un country y ella quedó en situación de calle. Con ‘el Turco’ casi no tenía relación”, reveló una de ellas en Lomas de Zamora.

La amiga habló de “depresión“, y de “la pérdida de un gran amor“: el 11 de noviembre de 2017, Javier Gentile, un delincuente que había estado detenido, fue encontrado muerto a tiros. Era el padre del hijo menor de Leila, que ahora tiene cinco años.

Leila y Javier vivieron varios años juntos en una vivienda que los Sibara les alquilaban en Lomas de Zamora. Incluso vivía con ellos la hija mayor de ella, fruto de una pareja anterior. “Él se dedicaba a robar. Siempre a supermercados o comercios pero sobre todo a los vendedores de droga de la zona. Siempre hizo eso”, señaló alguien cercano a la pareja. Mientras tanto, Leila ya trabajaba para la municipalidad de Lomas de Zamora en el anfiteatro municipal, un trabajo que consiguió en 2012 gracias a la ayuda de su padre Luis Sibara, ex secretario del Consejo Deliberante zonal.

Luego Gentile fue detenido y estuvo preso varios meses en un penal bonaerense al que Leila visitaba a menudo hasta que se mudó con su mamá y dejó de verlo. Más tarde el hombre recuperó la libertad y volvieron a vivir juntos pero esta vez en una vivienda propiedad de Gentile.

Sin embargo, todo terminó de romperse en la madrugada del 11 de noviembre de 2017 cuando, por un supuesto ajuste de cuentas narco, Gentile fue asesinado a sangre fría de tres disparos. A partir de ese momento Leila no pudo estar más en la casa donde vivían: quedó absolutamente sola y en la calle.

“Después de la muerte de Javier, Leila se deprimió fuertemente. Su madre, Patricia, le sacó a sus hijos porque tenía miedo por la vida de las criaturas. Leila no estaba en condiciones de cuidarlos, cuando consumía se ponía agresiva. Nunca se dejó ayudar. La madre se fue con el nene y la nena a vivir a un country en zona norte. A partir de ahí perdió casi todo contacto”, indicó una amiga muy cercana de la joven.

Fue entonces cuando Leila dejó su trabajo municipal, su último sueldo data de febrero de este año de acuerdo a registros previsionales. Comenzó a dormir en la calle y en casas de conocidos que también eran adictos, pasaba días en distintas villas de la zona.

En una publicación de Facebook del pasado 21 de octubre, Día de la Madre, Leila le escribió un desgarrador mensaje a su madre en el que expresa todo el dolor que sentía por haber sido alejada de sus hijos: “Feliz Día de la Madre Patricia, yo te amo igual te lo juro y mirá que tengo golpes, puntos, quebraduras, clavos pero que duela el corazón es inexplicable… Moriría por abrazarte y decirte lo mucho que te amo… Como quisiera que mis hijos lo pudieran hacer conmigo y volver a sentarnos en una mesa a compartir una comida pero sobre todo mucho amor”.

En esos meses de depresión y consumo es donde Leila comienza a entablar una relación más cercana con Villalba. “Muchas veces Villalba intentó violarla pero ella no lo permitió. Sabía que ese lugar era malo para ella pero ahí había droga y por eso siempre volvía”, aseguró una vecina de Leila.

Además contó que dos días antes de su muerte la encontró pidiendo pan en una panadería. “Me puse a hablar con ella. Me contó que el día anterior Villalba había querido abusarla. Como se resistió, el hombre le tiro un ladrillazo en la espalda que la lastimó y ella, en represalia, con ese mismo objeto le rompió los vidrios de la camioneta. Así vivía cuando estaba con este tipo”, agregó.

Al ser consultada sobre la madrugada del miércoles uno de los investigadores policiales contó: “No sabemos bien qué paso todavía pero probablemente este hombre quiso violarla nuevamente y ella cansada se fue del lugar. La siguió varias cuadras hasta que a escasos 30 metros de la esquina de la calle Larrea y Vetere le disparó y luego escondió el arma. Todavía no pudimos encontrarla”.

Tras ser detenido, Villalba fue trasladado a los tribunales de Lomas de Zamora, se negó a declarar. Seguirá detenido acusado de tenencia ilegal de arma de fuego y, por supuesto, femicidio.

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