Opinión

De ESI sí se habla

martes 27 de noviembre de 2018 - 12:09 pm

Columna publicada originalmente en Infobae

En las últimas semanas el debate acerca de la Educación Sexual Integral (ESI) en las escuelas ganó las pantallas de televisión de los programas de noticias. ¿Por qué después de 12 años de sancionada la ley nacional 26150 y de la Ciudad 2110, ambas de 2006, la ESI es noticia? Desde las masivas movilizaciones de #NiUnaMenos de 2015, pasando por las tomas de escuelas secundarias en la Ciudad que incorporaron el reclamo por la aplicación de la Educación Sexual Integral y de un Protocolo contra la Violencia de Género en las escuelas, hasta la marea verde de este año por el debate acerca del aborto legal en el Congreso, la ESI fue ganando protagonismo público. La polémica actual sobre la reforma de la ley de ESI y la aparición en nuestro país de la organización #ConMisHijosNoTeMetas habilita a que docentes, familias y estudiantes se pregunten qué es y para qué sirve la Educación Sexual Integral.

Las marchas con nombre de mujer que movilizaron a comunidades educativas enteras reclamando justicia contra los femicidios de adolescentes como Chiara, Lucía, Anahí o Micaela portaron carteles que exigían que se aplique la ESI contra la violencia de género. De ese reclamo surgió la ley nacional 27234 que dispone jornadas escolares para el #NiUnaMenos, reforzando uno de los contenidos de la Educación Sexual Integral: la prevención de la violencia contra las mujeres. En las escuelas secundarias el debate acerca de la ESI no fue solo curricular: en varias escuelas se realizaron pollerazos, shortazos o corpiñazos para visibilizar que el reglamento de vestimenta impone desventajas a las estudiantes mujeres. Este año se viralizó el video de la entrega de diplomas del Colegio Nacional de Buenos Aires donde estudiantes mujeres y de sexualidades disidentes denunciaron abusos y discriminación naturalizados en una cultura institucional machista y patriarcal.

La consigna de la campaña impulsora del proyecto de aborto legal, seguro y gratuito que logró este año media sanción en el Congreso Nacional es “educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar y aborto legal para no morir”. Jóvenes presidentas de centros de estudiantes intervinieron en varias jornadas hablando de la urgencia de que la ESI se incorpore a la currícula educativa y al cotidiano institucional para que las pibas dejen de ser víctimas de violencias como abusos, violaciones, femicidios, pero también para que no tengan que dejar la escuela por un embarazo adolescente no deseado ni corran el riesgo de morir en un aborto clandestino. Sin embargo, no solo las pibas que llevan el pañuelo verde atado a la mochila intervinieron sobre la ESI. Oradoras con pañuelo verde o con pañuelo celeste, todas y todos plantearon la que la Educación Sexual Integral en las escuelas tenía que aplicarse.

En la Cámara de Diputados se impulsó una comisión bicameral que haga un seguimiento de la aplicación de la Educación Sexual Integral en el país, y una reforma de la ley 26150. La propuesta actualiza los contenidos de la Ley de ESI de 2006 a leyes posteriores como son la ley de matrimonio igualitario y la ley de identidad de género. Plantea declarar a la Educación Sexual Integral de orden público, de modo que todas las provincias la apliquen más allá de que adhieran a la ley nacional o tengan leyes de ESI jurisdiccionales, algo que ya disponía la resolución del Consejo Federal de Educación de mayo de este año. El proyecto de reforma de la Ley de Educación Sexual Integral que logró dictamen positivo en las comisiones de Educación y de Mujer, y que podría debatirse en la Cámara de Diputados, también refuerza que la ESI debe aplicarse en escuelas públicas estatales y privadas sin importar el ideario institucional de la escuela. Contra esta reforma de la ley de ESI reaccionan algunos sectores conservadores de católicos y evangélicos trayendo a la Argentina la consigna #ConMisHijosNo que hace unos años se instaló en otros países de la región.

Quienes dicen #ConMisHijosNoTeMetas desconocen que existe en nuestro país la ley integral de protección de derechos de niñas, niños y adolescentes. Los hijos y las hijas no son propiedad de las familias sino sujetos de derecho. Cuando una de cada cinco niñas sufre abuso intrafamiliar, cuando cada tres horas una menor de 15 años es madre mayormente por abuso en las familias, es la escuela el lugar donde niñas, niños y adolescentes pueden aprender qué cosas nadie puede hacerles y cómo pedir ayuda. La prevención de acoso, abuso, violencia de género, embarazo adolescente y enfermedades de transmisión sexual son contenidos de la ESI que Unicef Argentina reclama al Estado nacional por su aplicación.

En los medios de comunicación y en las redes sociales circula información falsa y malintencionada sobre lo que es la Educación Sexual Integral que muchas veces, sobre la base del desconocimiento, asusta a la comunidad educativa. Sexualidad no es lo mismo que genitalidad. La ESI se aplica en cada nivel educativo con contenidos graduados acorde a las edades de los estudiantes. Enseña a ejercer derechos, cuidar el cuerpo y la salud, valorar la afectividad, reconocer la perspectiva de género y respetar la diversidad. La Educación Sexual Integral no solo propone cuidados para prevenir sino que valora la sexualidad de modo integral para vivir relaciones que sean más placenteras, libres e igualitarias, donde no exista discriminación ni sometimiento, sino valoración de las personas y desarrollo de su identidad.

Las escuelas públicas estatales y privadas tienen su propio proyecto educativo institucional y esto nadie lo cuestiona. Lo que se discute es que ningún ideario institucional recorte contenidos de la Educación Sexual Integral. Los que impulsan la campaña #ConMisHijosNo disputan sentido y contenido de la ESI cuando dicen que se oponen a la “ideología de género”, es decir, a que la escuela enseñe el respeto a la diversidad sexual y promueva la igualdad de derechos, trato y oportunidades entre varones y mujeres. Esos contenidos no se negocian, porque son parte no solo de nuestro marco legal vigente, sino de democráticos y mayoritarios consensos ciudadanos para la ampliación de derechos humanos, sociales y de género que hemos ido construyendo como sociedad en un sentido de mayor libertad e igualdad.

La autora es educadora. Feminista. Integrante del Parlamento de las Mujeres de la Legislatura porteña y del Frente por la Educación Sexual Integral. Directora de Proyectos del CESBA. Dirigente de Somos.

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