Violencia en el fútbol

Barras argentinos: el día que un especialista europeo se fue espantado del país

El holandés Otto Adang llegó en marzo del 2009 para estudiar y solucionar el problema. Le sorprende la relación que tienen los violentos con el poder

lunes 26 de noviembre de 2018 - 8:31 am

Los 30 detenidos por los incidentes en las adyacencias del estadio Monumental que provocaron la postergación de la revancha de la final de la Copa Libertadores entre River y Boca declararon, tras lo cual quedaron en libertad porque no presentaban antecedentes penales.

La problemática de la violencia en el fútbol no reside ni en “el grupito de 15 inadaptados de siempre” ni “en el ADN del argentino”.

La respuesta la dio nada menos que Otto Adang, especialista holandés en orden público y coordinador de un equipo de 16 países que incluye fiscales, sociólogos y miembros de ONG, quien en marzo de 2009 fue convocado por la Subsecretaría de Seguridad en los Espectáculos Futbolísticos para comenzar a dar soluciones al problema.

Solo alcanzó a hacer el estudio, porque cuando vio el nivel de relación entre los barras y la política y el narcotráfico, él y su equipo se terminaron volviendo. El veredicto concluyente de Adang fue desgarrador.

Cuando el especialista fue entrevistado por el diario Olé sobre las conclusiones a las que había arribado luego de su estudio, dio una respuesta que dejó mudos a muchos: “La solución europea en la Argentina es impracticable. Allá los hooligans estaban concentrados en grupos marginales sin relación con el sistema. Acá los barras están vinculados al negocio de manera sorprendente. Tienen pases de jugadores, manejan el merchandising en las calles, estacionamientos, venta de drogas y tienen vínculos con el poder político que asombran. Por eso el problema en Argentina es mucho más grave que en el resto del mundo, porque acá hay que cambiar todo el sistema. Mientras eso no ocurra, es ingenuo pensar en reeducar a los barras o generar un vuelco total desde la educación”, sentenció.

Y añadió: “Puede que ser hincha sea un modo de vida, pero ser barrabrava es un medio de vida. Porque son mafiosos, son extorsionadores, son mercenarios del fútbol argentino que hacen de la hinchada una excusa para delinquir, hay barras que facturan hasta 70 mil dólares ilícitos al mes, coaccionan al resto de la hinchada, quitan y ponen entrenadores o se ofrecen a los políticos como fuerza de choque en sus mítines”.

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