Famosos y el fútbol

Un partido de la Selección Argentina, última alegría de Escobar antes de morir

El hombre más poderoso del mundo tuvo sus últimos 90 minutos de alegría con la victoria 5 a 0 de Colombia a Argentina

viernes 23 de noviembre de 2018 - 3:30 pm

Eran los últimos días de Pablo Emilio Escobar Gaviria, uno de los hombres más poderosos en el mundo, que había atemorizado a millones con el Cartel de Medellín y que armó un imperio a base de balas, cocaína y tráfico.

Pablo Escobar Gaviria con su esposa Victoria Henao en Casa Azul, el último de sus refugios

El 3 de septiembre de 1993, Escobar estaba junto con su esposa Victoria Eugenia Henao que cumplía años: había podido conseguir seis Dom Perignon y una torta; y festejaban escondidos en uno de los tantos refugios que tenía “El Patrón” en Medellín, la casa azul, y las privaciones eran el contraste perfecto con los días de gloria del cartel. Pero su marido, se las había ingeniado para contentar a su esposa en medio de tanta angustia.

Eran días tormentosos, ya pocos custodios seguían cubriendo afuera a Escobar y en su desesperación enviaba cartas a referentes y amigos para que salvaran al menos a la familia. Si se quedaban allí, decía, los iban a matar.

Sin embargo, en ese clima tenso, el 5 de septiembre Pablo se sentó a ver junto con su hijos, mujer y custodios un partido inolvidable, su última alegría. La Selección Colombiana vencía 5 a 0 a la Argentina.

Carlos Valderrama, figura histórica de la Selección Colombiana, festejando el 5-0 a Argentina

Fue un día inolvidable porque fue quizás la última vez que vi alegre a Pablo. Esa tarde del 5 de septiembre de 1993, la selección Colombia goleó de visitante 0-5 a la Argentina en la etapa final de su clasificación al mundial de Estados Unidos que se jugaría el año siguiente. Fue un pequeño momento de felicidad en el que celebramos y gritamos a rabiar los goles del (Faustino) Tino Asprilla, de Freddy Rincón y del (Adolfo) Tren Valencia“, escribió la viuda de Escobar.

Henao rememora ese momento que permitió que por unos instantes -90 minutos para ser precisos- el jefe del Cártel de Medellín pudiera evadirse de sus traumas.

Esos noventa minutos hicieron que Pablo olvidara la dramática situación que vivíamos. Fue efímero, pero valió la pena. La celebración y repercusiones del triunfo colombiano durarían varios días y la pequeña sala de televisión de la casa azul sería el sitio de encuentro de ese momento tan especial“, dijo Henao.

Luego vendrían los problemas. Trece días después, Escobar recibiría una carta que “sellaría el futuro” de sus más cercanos. “Fue el sábado 18 de septiembre, cuando Pablo leyó con atención una carta y de repente se puso de pie, se acercó y me dijo que fuéramos a hablar a solas a una de las habitaciones del segundo piso“.

Según indica Infobae, en aquel momento, Escobar le “ordenaría” a Tata que debían abandonarlo, que había conseguido la manera de que se fueran del país y que comenzaran una nueva vida alejado de él. Henao protestó, le decía que prefería morir allí junto a él y sus hijos que dejarlo en soledad. Pero el capo no dio lugar a más conversación y le dijo que era la única oportunidad que tenían Juan Pablo y Manuela de vivir. Y que ella debía protegerlos.

Finalmente, ambos se separaron. La despedida fue dramática. Escobar se vio conmocionado. Lloró frente a sus hijos como nunca lo habían visto. La alegría por el triunfo de la Selección Colombia ya había terminado. La realidad golpeaba de nuevo en su vida.

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