Salud

Cómo saber si sufrís bruxismo y qué hacer al respecto

Lo que tenés que saber sobre esta actividad parafuncional

martes 20 de noviembre de 2018 - 7:48 am

Se entiende por bruxismo a todas aquellas actividades parafuncionales orales diarias y/o nocturnas que involucran apretamiento y rechinamiento dentario y/o mordedura, además de actividades, como apretar objetos entre los dientes, en las que no es necesario un contacto dental íntimo” .

Algunos signos que pueden hacernos pensar que sufrimos bruxismo son:

  • Dolor en la zona facial
  • Trastornos de la articulación temporomandibular incluyendo artralgias, tensión con dolor en la musculatura masticatoria, rigidez y limitación de movimiento.
  • Otalgias reflejas o secundarias.
  • Aumento de la sensibilidad, odontalgias crónicas, erosión de las cúspides dentarias e incluso pérdida de las piezas.
  • Cefaleas y migrañas.
  • Dolor de columna vertebral, principalmente de la región cervical.
  • Alteraciones del sueño.
  • Ansiedad y depresión.
  • Estrés crónico.
  • Vértigos y mareos.

La edad de comienzo del bruxismo es variable, puede ser a los 3 años y la edad de máxima actividad suele ser la del final de la adolescencia y el comienzo de la edad adulta (16-20 años), y es a partir de entonces cuando la intensidad y frecuencia del bruxismo tiende a estabilizarse entre los 20 y los 40 años para ir disminuyendo progresivamente con el paso de los años”

Tratar este problema es muy importante ya que puede ocasionar alteraciones en las diferentes estructuras de la cavidad oral.

Pueden aparecer:

  • En el revestimiento mucoso de la boca podemos encontrar señales de mordisqueo en la cara interna de las mejillas o en la lengua.
  • En los dientes, es característico el desgaste de las superficies masticatorias así como cierto tipo de lesiones en el cuello de los mismos, o incluso fracturas que, de prolongarse hasta la raíz del diente, obligan a su extracción, puesto que no se pueden restaurar.
  • En cuanto a las encías, puede colaborar a agravar la pérdida del soporte de los dientes que reciben excesiva fuerza, con la aparición de recesiones gingivales.
  • En los huesos maxilares se asocia con la aparición de cierto tipo de crecimiento localizado, de tipo benigno, que puede llegar a ser incómodo para los movimientos de deglución o fonación.

  • En los músculos masticatorios es común la aparición de un dolor de carácter leve o moderado, pudiendo incluso desarrollarse en exceso alguno de ellos.
  • También se pueden desarrollar alteraciones más o menos llamativas en la articulación de la mandíbula, y tiene relación con algún tipo específico de dolor de cabeza.
  • Tampoco es infrecuente la rotura de obturaciones (empastes) o rehabilitaciones de porcelana, o incluso, en casos severos, la fractura de implantes de titanio.

Al ser un trastorno multifactorial, no se dispone de tratamientos específicos únicos, por lo que son imprescindibles los enfoques multifactoriales administrados por equipos formados por fisioterapeutas, dentistas, médicos y otros profesionales de la salud como los psicólogo.

Aún así, el tratamiento estrella son las férulas de descarga que se utilizan principalmente durante el sueño. Para que sea eficaz es fundamental que esté confeccionada de un material rígido, pero menos duro que los dientes y no blando, ya que el apretamiento mandibular sobre una estructura blanda podría provocar una inestabilidad grave de las articulaciones temporomandibulares.

Adicionalmente, pueden emplearse técnicas de control emocional como la meditación y/o el yoga. En cuanto a la fisioterapia, las técnicas utilizadas incluyen ejercicios terapéuticos craneocervicofaciales, terapia manual y bioconductual, electroterapia, educación del dolos, punción seca, acupuntura, conciencia postural y relajación consciente de la musculatura.

Cómo aliviarlos:

  • Realizar ejercicios de mandíbula y cuello prescritos por el fisioterapeuta especializado en dolor craneofacial.
  • Ejercicio físico aeróbico para disminuir la tensión emocional y el estrés.
  • La meditación, el yoga y los ejercicios de respiración profunda pueden reducir el estrés.
  • Mantener unos horarios de acostarse y despertarse adecuados.
  • Los baños calientes, las compresas calientes y el automasaje facial pueden aliviar la tensión de la cabeza, mandíbula y cuello.
  • Evitar los alimentos duros y el chicle que puede mantener los músculos de la mandíbula más relajados.
  • Reducir o eliminar los alimentos nocivos, estimulantes y azucarados como la cafeína, el alcohol, las bebidas energéticas, refrescos y repostería.
  • Dejar el tabaco o consumo de drogas.

Fuente: Cuidate plus

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