Salud

Qué chequeos médicos se recomiendan en cada década

A qué debemos prestar más atención según la edad

lunes 12 de noviembre de 2018 - 7:47 am

No es lo mismo un chequeo básico y preventivo que otro más complejo y que incluya pruebas específicas. Tampoco son iguales las pautas para pacientes que no tienen síntomas de enfermedad que para aquéllos que presentan antecedentes o tienen determinados factores de riesgo. Y, por supuesto, también varían según la edad y el momento vital.

Un chequeo general tipo incluye, además de la exploración clínica básica y de la historia clínica, un análisis básico y un electrocardiograma.

Los análisis deben revisar, al menos, las cifras de glucosa, colesterol, creatinina (para evaluar la función renal), las defensas (leucocitos o glóbulos blancos) y descartar una posible anemia (cifras de hemoglobina). Dependiendo del resultado de la anamnesis y la exploración inicial, pueden estar indicadas otra serie de pruebas complementarias en cada caso concreto.

A este chequeo tipo se van añadiendo pruebas o especificaciones según la década de la vida. Además, y en todos los segmentos, los expertos recomiendan tener en cuenta otros chequeos o revisiones, como la de la vista y la odontológica, una vez al año.

Así deberían ser los chequeos por décadas:

Adolescencia y veintena 

En ambos sexos, se recomienda incluir la determinación de los niveles de colesterol en sangre en cualquier analítica solicitada por el paciente, con una periodicidad mínima de 4 años a partir de los 18. También es importante, en el caso de que se trate de personas sexualmente activas, realizar la prueba del VIH (siempre que haya dudas o el paciente lo pida) y actualizar las vacunas.

Se recomienda preguntar sobre el consumo de tabaco y aconsejarles sobre el abandono del hábito. Asimismo, es importante tomar la tensión arterial. En las mujeres, a partir de los 25 años, se recomienda la citología cervical cada 3 años.

Década de los 30-40

Hasta los 40 años, la población adulta general debería acudir a la consulta del médico si tienen algún síntoma o problema de salud, pero, a partir de esa edad, toda persona debe incluirse en una dinámica de prevención basada en unas pruebas básicas, cada 1-2 años o más, dependiendo de la prueba o exploración.

Otra cuestión es que tengan antecedentes de algunas enfermedades concretas, en cuyo caso, dependiendo de cuáles sean, puede estar indicado comenzar antes los controles o pruebas para su diagnóstico y tratamiento precoz.

En las mujeres de esta franja de edad, además de la citología para descartar el cáncer de cérvix, se recomienda hacer la prueba del VPH (virus del papiloma humano) cada 5 años, hasta los 65.

Por otro lado, se aconseja a partir de los 30 años vigilar más de cerca las alteraciones cutáneas, consultando al médico si se producen cambios en los lunares.

A partir de los 50

En esta etapa existen algunas enfermedades a las que hay que prestar especial atención, tanto en hombres como en mujeres. Es el caso del cáncer de colon, por lo que se recomienda la determinación de sangre oculta en heces cada dos años, entre los 50 y los 70. También es importante la detección de factores de riesgo cardiovascular con toma de tensión arterial; peso y talla, cada dos años; detección de colesterol y glucemia en sangre, cada 5 años, y evaluación de hábitos tóxicos (alcohol, tabaco y otras drogas), cada dos años.

En las mujeres, y a no ser que haya antecedentes familiares, se recomienda iniciar a los 50 el cribado del cáncer de mama, con la realización de mamografías bienales hasta los 70 años. También en estas edades debe mantenerse el cribado de cáncer de cuello de útero con citologías cada 3-5 años.

De los 60 en adelante

Además de lo recomendado en el segmento de edad anterior, se van añadiendo medidas como, por ejemplo, el consejo sobre ejercicio físico en mayores de 65 años con riesgo de caídas.

El cribado de cáncer de cérvix sigue practicándose hasta los 65 años y la detección de hipertensión y la valoración del riesgo cardiovascular son también acciones que continúan haciéndose.

A esto se agrega la vacunación antigripal, de forma anual, y la antineumocócica, que puede ser con una sola dosis en caso de la vacuna conjugada, o cada 5 años, en el de la polisacárida.

También se deben explorar en mayor medida aspectos mentales, como la memoria o la orientación, así como la situación sociofamiliar y las limitaciones físicas o sensoriales, que tanta influencia pueden tener en la prevención de caídas o discapacidad importante.

Fuente: Cuidate Plus

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