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El hallazgo de huesos reaviva el misterioso caso de una adolescente desaparecida en el Vaticano

Emanuela Orlandi, de 15 años, desapareció el 22 de junio de 1983; nunca más se supo de ella. Las hipótesis van desde un ataque terrorista, hasta la mafia italiano o un abuso sexual hecho en la mismísima Santa Sede. Todas las teorías involucran al Vaticano

miércoles 31 de octubre de 2018 - 1:37 pm

La desaparición de una adolescente de 15 años hace más de 35 años es uno de los misterios más grandes que envuelven a la Iglesia Católica y el Vaticano. Emanuela Orlandi era hija de un empleado laico de la Santa Sede y desapareció el 22 de junio de 1983. Lo último que se sabe es que se dirigía a una clase de música en San Apolinar, centro romano. La adolescente jamás apareció ni se supo nada de ella.

El hecho vuelve a salir a la luz debido a que este martes el Vaticano emitió un escueto comunicado sobre el hallazgo de restos humanos durante unas obras de refacción de la Nunciatura Apostólica en Roma, su embajada en Italia que queda muy cerca de la Galería Borghese, el museo de arte donde se exhiben pinturas de Tiziano, Rafael y Caravaggio, entre otros.

El caso se archivó por primera vez en 1997 y en 2008 fue reabierto, pero volvió a cerrarse en 2016.

El fiscal jefe de Roma Giuseppe Pignatone abrió una investigación por el delito de homicidio y pidió a la policía que investigue la edad, el sexo y la fecha de muerte, dice el texto oficial. Podría ser Emanuela. La abogada de la familia de la joven Laura Sgro, afirmó este miércoles que el Vaticano dio “poca información”.

Las teorías que se barajron en estos 35 años sobre el hecho son de las más variadas. Desde un complot para matar a Juan Pablo II, una vendetta de la mafia italiano, un escándalo financiero con el Banco Vaticano, hasta una fiesta sexual en la Santa Sede. A continuación, un breve pantallazo de las principales teorías que rondaron en torno a la desaparición de Orlandi.

Los turcos

Una de las hipótesis sobre la desaparición de la menor señala que pudo haber sido producto de un ataque terrorista turco, quien la raptó para exigir la liberación de Mehmet Ali Agca, el turco que había atentado contra Juan Pablo II en 1981. Al principio de la investigación esta versión fue verosímil, pero luego fue dejada de lado.

Una vendetta de la mafia

En 2012 se encontraron en la basílica de San Apolinar restos sin identificar junto a la tumba de Enrico De Pedis, jefe de la “Banda de la Magliana”, mafia romana de los 70 y 80. Se especuló que alguien podría haber encargado a la Magliana el secuestro de Emanuela. La novia de De Pedis, Sabrina Minardi, dijo a la fiscalía que metió a la chica en un auto para llevarla hasta cierto lugar por pedido de su pareja y señaló que fue por orden de del arzobispo estadounidense Paul Marcinkus, entonces director del Instituto para las Obras Religiosas, más conocido como el Banco Vaticano. ¿Qué buscaban? “Darle un escarmiento a alguien”, dijo Minardi.

El cuerpo de Enrico de Pedis, el capo de la mafia asesinado.

Otra versión que involucra también a la Magliana indica que el grupo mafioso buscaba presionar para recuperar los fondos de la mafia invertidos en el Banco Ambrosiano, que quebró.

Alguien del Vaticano

Otra versión indica que Emanuela murió en la Santa Sede y la mató “alguien importante”, por eso se ocultó todo tanto tiempo. En 2017 apareció un documento de cinco páginas que presuntamente había sido robado de un gabinete del Vaticano, e insinuaba que la Santa Sede tenía que ver con la desaparición de Emanuela. La Santa Sede desmintió rápidamente el documento. En el libro Peccato originale (“Pecado original”) el periodista italiano Gianluigi Nuzzi sostiene que en 2011 hubo una negociación para cerrar la pesquisa y al tanto estaba el secretario del papa Benedicto XVI.

Trata de personas

Emanuela cayó en una red de trata de personas para fines sexuales y “las más altas instancias vaticanas saben la verdad”. El célebre exorcista italiano Gabriele Amorth, que murió en 2016, había dicho que la drogaron durante “un festín pedófilo” en el Vaticano.

Versiones encontradas sobre muerte y vida

En 1985 un anónimo telefónico sostuvo en Milán la muerte natural de la chica. Y pidió plata para recuperar el cuerpo. En 2013 un testigo declaró que Emanuela vivía fuera de Italia y que su secuestro se había producido para chantajear al Vaticano.

La última versión

La última versión tiene que ver con la aparición de los restos óseos. Pertenecerían tanto a Emanuela, como a Mirella Gregori, una chica que también tenía 15 años y había desaparecido misteriosamente un mes antes.

Los investigadores determinaron que las adolescentes no se conocían ni tenían vínculos.

Por su parte, la familia de Emanuela siempre denunció la poca predisposición del Vaticano para esclarecer el caso. Pietro Orlandi, hermano de la joven, se quejó. El hombre fue incluso recibido por el Papa Francisco y dijo que el Sumo Pontífice le dijo que “Emanuela está en el cielo”.

El 28 de marzo de 2017, Orlandi sacó una carta pública dirigida al pontífice para que libere información confidencial del Vaticano que permita conducir a la verdad.

El Papa Francisco con Pietro Orlandi, hermano de Emanuela

“Me pregunto por qué continuás negando a una familia la oportunidad de dar luz y paz a su hija, a su hermana. Tenemos el derecho a saber”, escribió Pietro. “¡No dejaremos que nadie nos robe la esperanza!”

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