Literatura

“La Principesa”: la versión feminista de “El Principito” con lenguaje inclusivo

Es un proyecto español llamado "Espejos Literarios" que busca "busca reformular las obras maestras de la literatura para dotar de significado a su carácter universal"

sábado 27 de octubre de 2018 - 10:31 am

El clásico de la literatura universal El Principito se amolda a una época que está marcada por el reclamo de la igualdad de género y el lenguaje inclusivo y ya tiene su versión feminista: se trata de La Principesa, una versión adaptada del libro de Antoine de Saint Exupéry (1943) con una aviadora.

El libro es promovido por el proyecto español Espejos Literarios, el cual “busca reformular las obras maestras de la literatura para dotar de significado a su carácter universal”. Además, dicen mantener el objetivo general de la obra: “Fiel al mensaje transmitido por el autor, La Principesa es más que una simple traducción de género; es una obra reescrita a través de un nuevo universo de personajes que respeta lo esencial de la obra original. Eso que para Saint Exupéry es invisible a los ojos. El público infantil y adulto que lea La Principesa acompañará a nuestra aviadora protagonista en su redescubrimiento del amor y la amistad a través de su pequeña amiga de cabellos violetas, viajando a planetas donde los oficios son desempeñados indistintamente por hombres y mujeres, y donde los animales reciben un trato un poco más amable que en la obra original”.

De esta forma surgen algunas modificaciones como que la serpiente no se come al elefante sino que se traga un volcán. En El Principito los volcanes estaban apagados, de modo que puede inferirse que tampoco hay peligro para La Principesa. Y se aplica la equidad de género a rajatabla: la historia mantiene “una paridad de 60% y 40% en los personajes femeninos y masculinos”.

Cómo suele ocurrir en las redes sociales, la nueva versión feminista ya generó polémica. Muchos de los lectores de este clásico ven con malos ojos la modificación de un libro que conmovió a millones de personas a lo largo del siglo XX y hasta propusieron con ironía, cambiarle el nombre al título de otras obras. Por ejemplo, entre las “recomendaciones” que surgieron están la de modificar a El conde de Montecristo (el clásico de Alexandre Dumas) por La condesa de Montecrista. La vieja y el mar o Las tres mosqueteras 

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