Política Internacional

Un agente secreto del gobierno saudita contó cómo fue asesinado el periodista crítico

Khashoggi, un conocido crítico de las autoridades saudíes que colaboraba con el Washington Post, habría sido objetivo de un plan para persuadir a los disidentes en el extranjero de que vuelvan a Riad

domingo 21 de octubre de 2018 - 3:03 pm

Un agente del Gobierno de Arabia Saudita que habló con la agencia Reuters dio este domingo una nueva versión sobre la muerte del periodista Jamal Khashoggi en el consulado saudita de Estambul, que contradice el relato oficial en puntos clave. Según él, el Gobierno saudita puso en marcha un programa para persuadir a los disidentes en el extranjero de que vuelvan a Riad para evitar así que sean reclutados por enemigos del reino árabe.

Khashoggi, un conocido crítico de las autoridades saudíes que colaboraba con el Washington Post, era uno de los objetivos, por lo que el “número dos” de la Inteligencia saudita, Ahmed al Asiri, reunió a un equipo de 15 personas procedentes de la comunidad de Inteligencia y de las fuerzas de seguridad de Arabia Saudita para que viajaran a Estambul para convencer a Khashoggi.

De acuerdo con la fuente, Al Asiri pidió específicamente que entre  estas 15 personas estuviera un agente dependiente del asesor principal para la Casa Real, Saud al Qahtani, porque había estado en contacto con Khashoggi durante la reciente visita del príncipe heredero, Mohamed bin Salmán, a Londres. Otra fuente confirmó a Al Arabiya que el asociado de Al Qahtani era Maher Mutreb, un coronel de la Inteligencia saudita muy cercano a Bin Salmán.

El plan inicial según el agente era reunirse con Khashoggi en el consulado y convencerlo de que regresara a Arabia Saudita. Si oponía resistencia, lo trasladarían a una “casa segura” a las afueras de Estambul por “un tiempo” hasta tener éxito. De no conseguirlo, lo liberarían y pasarían a otro objetivo.

Pero algo salió mal: Khashoggi acudió el 2 de octubre a la oficina consular para tramitar los papeles para poder casarse, y no dejaron pasar a su prometida, Hatice Cengiz. En cambio, ella se quedó fuera con los dos celulares del periodista e instrucciones de que, si en una hora no tenía noticias suyas, diera aviso a un asesor del presidente turco, Recep Tayyip Erdogan.

El equipo saudita interceptó a Khashoggi en el interior del consulado para llevar a cabo la maniobra de persuasión, pero el periodista rechazó firmemente la propuesta de los agentes sauditas. “¿Qué estáis haciendo conmigo? ¿Pretendéis secuestrarme?”, espetó a Mutreb.

Los agentes amenazaron, efectivamente, con drogarle y secuestrarle. Para evitar que Khashoggi los descubriera ante las demás personas del consulado (desde empleados a visitantes) le ataron el cuello y le taparon la boca. “Intentaban evitar que gritara pero murió”, reveló la fuente. “La intención no era matarlo”, pero “si pones a alguien de la edad de Khashoggi en esa posición probablemente morirá”, agregó.

El equipo, asustado por la muerte de Khashoggi, siempre según la versión de esta fuente gubernamental, ideó un plan para encubrirla. Enrollaron el cadáver en una alfombra y lo sacaron de las instalaciones con un coche del consulado para entregárselo a un “colaborador local” que se deshizo del cuerpo de Khashoggi.

Al mismo tiempo, uno de los agentes, Mustafá Madani, se vistió con la ropa de Khashoggi, se puso sus anteojos y su reloj (un Apple Watch que ha resultado ser clave en la investigación de las autoridades turcas), y se fue del consulado por la puerta de atrás para aparentar que el periodista salió con vida.

A continuación, el equipo redactó un informe falso sobre lo sucedido diciendo que habían permitido a Khashoggi abandonar el consulado porque había amenazado con implicar a Turquía. Apenas un día después, los 15 agentes volaban rumbo a Riad, una partida temprana que también justificaron en su informe, ha indicado la fuente.

 

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