Buenos Aires 2018

La revelación: Entre el handball y la arena, las Kamikazes fueron furor

El beach handball hizo su presentación en Buenos Aires como uno de los nuevos deportes que, más temprano que tarde, entrarán en los Juegos Olímpicos venideros

viernes 19 de octubre de 2018 - 9:21 pm

Por Tomás Coronel (@tomascoronel)

El beach handball hizo su debut como deporte olímpico y fue tan bien recibido por la gente que terminó siendo la revelación de los Juegos Olímpicos de la Juventud. Tal es así que lo único negativo que envolvió a la discplina es que, al ser una prueba a futuro, aún no será deporte olímpico en la cita de Tokio.

Entre el handball y la arena, las Kamikazes rompieron con los deportes más tradicionales, que generalmente se llevan la mayor atención del espectador y del televidente. Aún con varias modificaciones respecto al handball de salón, las mujeres cargaron de emociones al Parque Sarmiento.

Son varias las razones que explican el por qué de la relevación. Tal vez una de las más fuertes sea que, de las casi un millón de personas que coparon los parques de la ciudad, el grueso del público haya sido parte de la actividad en el pasado. El handball, deporte alemán que surgió como un alternativa al básquetball estadounidense, es el deporte por excelencia practicado en las escuelas primarias y secundarias del territorio.

El oro obtenido frente a Croacia tiene doble mérito. Primero por la dificultad de competir sin ayuda de organizaciones detrás o una política del Estado, y segundo por los aprietos naturales del mismo torneo, rivales y los nervios lógicos de una presentación olímpica. La dinámica de los partidos hizo parecer que todo se definía en un mata-mata; sin embargo, la preparación argentina llevó casi cuatro años. Nada fue casualidad.

Con el pebetero ya apagado, lo que se deberá resaltar no es el triunfalismo de una medalla dorada, sino los cimientos que establecieron para una generación de niñas entusiasmadas que desde el lunes querrán comenzar a incursar en la actividad. El furor es tal que, para establecer un parámetro, su vestimenta generó tanta demanda que la empresa que viste a las Kamikazes desbordó de pedidos.

“Debido a la cantidad de pedidos ya concretados y nuestra capacidad de respuesta (somos un microemprendimiento, no lo olviden), solo recibiremos pedidos hasta hoy. Aguanten las Kamikazes”, escribió en su pagína de Facebook la marca.

La indumentaria no es lo importante. El culote o la tanga tampoco es lo central en la discusión como pareció en la primer semana de competencia, a pesar de la perspectiva de género que celebramos y nos interpela en la sociedad. Lo que hay que resaltar de las Kamikazes es el futuro, construido por ellas mismas, que les espera en el deporte olímpico.

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