Alimentación

Las diferencias entre el choclo en lata y el congelado

Las diferencias entre el choclo en lata y el congelado

viernes 12 de octubre de 2018 - 7:17 am

A la hora de comer choclo, no todos compran el entero, lo hierven y lo consumen cuando quieren desgranarlo. Cuando se quiere incorporar al relleno de alguna receta o agregarlo en un plato, como ensaladas o salteados, eligen el que se vende en lata.

Pero esta no es la opción más saludable si se quiere incorporar este cereal a algún plato. “Las latas por definición tienen cloruro de sodio o cualquier otra sal de sodio para conservar, el problema es que tenemos en Argentina más de un 30 por ciento de hipertensos”, indicó Silvio D. Schraier, médico Especialista Universitario en Nutrición y subdirector de la Carrera de Especialización en Nutrición De la Fundación H.A.Barceló (MN 57648) al portal Conbienestar.

La Organización Mundial de Salud (OMS) recomienda un consumo diario de sal de 5 gramos. En nuestro país la ingesta de este mineral es el doble de lo recomendado por el organismo siendo el promedio de 11,2 gramos al día.

Según el Ministerio de Salud, la disminución de 3 gramos de la ingesta diaria de sal por individuo evitaría en la Argentina cerca de 6 000 muertes por enfermedades cardiovasculares y ataques cerebrales y aproximadamente 60 000 eventos cada año.

Una de las opciones más saludables y que disminuye el consumo diario de sal es decantarse por el choclo congelado. “Si comprás congelado que fue blanqueado previamente tiene el mismo precio pero no tiene sal agregada”, consideró el experto.

El natural es una alternativa al congelado o de lata. Prepararlo requiere de hervir el agua y cuando rompe en hervor dejarlo por un minuto de reloj. Luego, ya está listo para ser consumido.

El choclo es rico en hidratos de carbono por su importante contenido de almidón, lo cual lo convierte en un buen aliado para calmar el hambre y contribuir a la sensación de saciedad. Además libre de gluten, por lo que es un alimento apto para quienes padecen enfermedad celíaca.

Fuente: Conbienestar

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