Sociedad

La historia del enigmático chalet que mira al obelisco de la Ciudad

Fue construido en 1927 para que su dueño comiera y descansara antes de volver al trabajo

lunes 8 de octubre de 2018 - 1:22 pm

El curioso chalet que mira al obelisco desde un edificio en Sarmiento al 1113 tiene una particular historia.

Fue construido antes de que llegara el obelisco en 1936 por el inmigrante español Rafael Díaz, que huyó de Valencia a finales del siglo XIX y se vino a Buenos Aires con aires de “ascenso social” y con ganas de construirse un “chalecito en el cielo”.

Había sido mozo y trabajaba en una mercería en Chacabuco, pero una arenga de su jefe lo alentó a cumplir su sueño. En 1927 construyó el chalet sobre la cima del edificio donde tenía su mueblería, de la que también era dueño. Tenía 200 metros cuadrados.

Increíblemente, la razón de ese chalet era poder almorzar y tomarse una siesta antes de volver al trabajo, algo imposible para él que vivía en Banfield.

La construcción del chalet fue finalizada en 1927. Su estructura era simple: tiene dos pisos y un altillo. Su diseño estaba inspirado en el estilo Normando nacido en Francia que tanto se podía apreciar en la arquitectura marplatense. El techo fue realizado a dos aguas y con una marcada inclinación.

Años más tarde, don Rafael pudo observar bien de cerca la construcción del ahora icónico Obelisco porteño en 1936 y la inauguración del primer tramo de la avenida 9 de Julio en 1937. Tenía la vista perfecta; una ventana hacia un Buenos Aires en evolución y en constante crecimiento; en su época de mayor esplendor, cuando todo parecía posible y el cielo era el límite.

Y fue también una gran estrategia publicitaria. Su negocio se conocía de boca en boca como “la mueblería del chalecito” y los pedidos no dejaban de llegar. Además, se convirtió en una postal porteña y no paraban de arribar medios extranjeros como la revista LIFE a fotografiar esta extraña curiosidad.

Rafael Díaz falleció en el año 1968, dueño de una gran fortuna y propiedades. Ya en la década del 70 sus herederos decidieron poner en alquiler los pisos del edificio que habían sido parte de la mueblería, y hasta alquilaron el chalet, que se convirtió por un tiempo en el estudio de un fotógrafo. Hoy en día está vacío y casi del todo tapado por publicidades enormes, pero cada tanto un porteño mira para arriba y atisba un detalle del pasado de la Ciudad y se sorprende. Y luego se olvida y continúa con su día.

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