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¿Por qué el “secreto” de WhatsApp se esconde en un pequeño pueblo en Irlanda?

El centro de datos de Clonee, Irlanda, se esconde detrás de cada mensaje que enviamos y lo analiza en un segundo. ¿Cómo funciona?

lunes 1 de octubre de 2018 - 2:54 pm

Un pequeño pueblo de Irlanda esconde el mayor secreto de WhatsApp. Parece irreal, casi imposible, pero luego de enviar cualquier mensaje a través de la aplicación: una foto, un emoji o un pequeño texto, estos son analizados -antes de ser enviados- en un segundo por el centro de Facebook de Clonee, en el pequeño condado de Meath.

Son, en total, 30 millones de mensajes por segundo, además de 243 mil fotos de Facebook y 65 mil de Instagram.

¿Cómo llegan allí nuestros mensajes después de cada “enviar” presionado?

Si bien parece algo sencillo porque el mensaje llega al destinatario en casi instantáneamente, se trata de un trayecto impactante.

Para la operación, es lo mismo que se envíe un emoji, un “jajaja” o una foto, apenas se pulsa el botón enviar esa información se procesa como paquetes de información digital y se convierten en ceros y unos.

La primera ruta que el paquete de datos recorrerá será por aire, más precisamente, dentro del espectro radioeléctrico que existe en la atmósfera.

El bloque de datos buscará la antena de telefonía más cercana y hacia allí encaminará el resto de sus pasos, indica Info Technology.

En milésimas de segundo, el mismo mensaje también viajará por tierra mediante un cable de fibra óptica de alta capacidad que conecta a cada estación base con el resto mundo, más allá de la ubicación del destinatario, que puede estar sentado incluso al lado de quien envió el mensaje o paquete de datos.

El mensaje pasará por una red de cables hasta desembocar en alguna de las grandes líneas troncales que operan enterradas bajo las autopistas, líneas ferroviarias o principales arterias de comunicación.

Si el WhatsApp debe atravesar océanos tampoco habrá problemas ya que para eso existen más de 1.000 millones de metros de cables submarinos repartidos por todo el mundo, muchos de ellos ubicados a más de 8.000 metros de profundidad, siempre debidamente protegidos y replicados.

Para solucionar el problema de la pérdida de la intensidad del haz luminoso que se produce en grandes distancias ayudarán repetidores situados a lo largo de la infraestructura.

Luego, el mensaje realizará los transbordos que considere conveniente, mediante la combinación más barata y eficaz diseñada por cada operador de telecomunicaciones.

Así, el mensaje llegará directamente hasta un nodo subterráneo en tierra firme, ubicado ya en suelo Irlandés. Desde allí se desplazará hasta el centro de datos de Facebook de Clonee.

De inmediato, se procesará y almacenará junto al resto de todos los whatsapp del mundo y se envían a otros cincos grandes centros de datos repartidos en otros continentes.

Enseguida, ese mismo mensaje deberá recorrer el camino en sentido inverso hasta llegar al destinatario.

Así, volverán a usarse cables de fibra óptica, redes troncales y otros conductos secundarios hasta donde no sea posible continuar por tierra. Entonces, aparecerá nuevamente la estación base más próxima al receptor.

Así, el paquete volverá a volar por el aire hasta que la antena del móvil lo reciba, lo desencripte y convierta los ceros y unos en el mensaje tal y como lo escribió el emisor.

Aunque parezca mentira, el tiempo empleado se reducirá a pocos segundos y el costo para el usuario con tarifa de datos será gratuito.

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