Psicología

Cinco cambios que ocurren durante el embarazo

Más allá de las transformaciones en la anatomía, qué sucede en la mente de la futura mamá

domingo 30 de septiembre de 2018 - 7:58 am

El embarazo es un proceso de transformación, no solo del cuerpo que inicia una nueva vida, sino que además prepara a la mujer para la maternidad.

Las hormonas responsables de los cambios que experimentará tu cuerpo para gestar al bebé, también trastocarán tu modo de ser y tu percepción de la vida. Si creías que tenías una sensibilidad extrema los días en que tenías el período o estabas ovulando, eso es incomparable con el desborde emocional que resulta del embarazo.

No solamente se trata del aumento de peso, de las náuseas y mareos, o de la hipersensibilidad en el gusto y el olfato. Las hormonas son las responsables de regular y garantizar que el embarazo se desarrolle con normalidad: que el óvulo fecundado se implante bien, que se forme el embrión, que se hará feto, antes de ser nuestro bebé.

Al mismo tiempo, las hormonas inciden sobre los cambios durante el embarazo en el estado de ánimo que vive la mujer. Los neurotransmisores del cerebro se alteran dado que no reciben los niveles hormonales previos a la preñez.

Ese sube y baja emocional forma parte de la preparación para la maternidad. El cuerpo de la embarazada prepara a la mente de la mujer para aceptar que la vida cambió para siempre: ahora sos mamá y el rol materno pasará a formar parte de nuestra nueva existencia.

1. Súbitos cambios de humor

La mujer embarazada pasa de la alegría al llanto desconsolado en minutos. Un discusión cotidiana con la pareja puede ser el despertar de una ira desconocida para ambos, aunque cuando el embarazo sea producto del más genuino acuerdo de amor.

La imagen idílica de la felicidad absoluta durante todo el embarazo es una ficción publicitaria. Muchas mujeres dudan sobre por qué no están así, ya que sienten un torbellino de emociones encontradas. Más aún cuando la mujer ha decidido llevar adelante un embarazo no deseado o inesperado, los sentimientos son muy cambiantes.

2. Espacio para la reflexión y redefinición

Después de que la mujer ha desarrollado una carrera profesional y un estilo de vida ajeno a la maternidad, recibir la noticia “estás embarazada”, le impone una necesaria reflexión y redefinición. La transición a la maternidad -y la paternidad también- es un cambio psicológico fundamental, evidente y definitorio.

Lo más superficial será la búsqueda de opciones para congeniar vida laboral o social con la maternidad. Las grandes interrogantes girarán entorno a qué tipo de madre querés ser, cuánto de tu propia madre quieres tomar para criar a tu hijo y cuánto decididamente intentará superar.

Ese reencuentro consigo misma, con su relación con la madre, pone a la mujeres en grandes disyuntivas, pero al mismo tiempo, en grandes oportunidades para sanar heridas, para perdonar y perdonarse.

3. Despertar de la creatividad

Hasta las más torpes en términos creativos, se sentirán estimuladas con la llegada del bebé a sus vidas. Cuando estás embarazada te anima a pensar cómo decorar el cuarto del bebé, cómo organizar el baby shower, o cómo preparar a la familia para recibir al nuevo integrante.

La futura mamá que tenga mayores habilidades seguramente hará un despliegue de talentos. La que se sienta menos creativa le sorprenderá la nueva disposición a realizar creaciones para las cuales se creía incapaz.

La conexión con el bebé es fuente de inspiración para dibujar, pintar, crear con las manos, desde confecciones para el bebé, elementos decorativos para el cuarto, o cocinar lo que te alimenta y también alimenta a tu hijo. Dejá que tu interior se exprese creando, forma parte de los cambios durante el embarazo.

4. Miedos y estrés: cambios durante el embarazo

Cuando estás embarazada también habrá momentos sombríos. El miedo a que haya alguna malformación, la duda de si estarás preparada para cuidar a un recién nacido o el temor de que se presenta alguna situación que ponga en riesgo tu vida o la de tu hijo, rondarán muchas veces por tu cabeza.

Incluso, aún cuando tu médico haga todas las pruebas prenatales para garantizar que el bebé está en perfecto estado, es frecuente que estas dudas acechen a la embarazada. Si tenés un embarazo de alto riesgo, las preocupaciones estarán a flor de piel.

Con el miedo se dispara el estrés, lo que genera cortisol y adrenalina que generan nerviosismo y ansiedad. Estos malestares son comunes como cambios durante el embarazo pero deben ser atendidos a tiempo, porque afectan al desarrollo normal del embarazo y del bebé.

5. Entre la tranquilidad y el conflicto

En ese estado de introspección que trae consigo la maternidad, continuamente fluctuarás entre la tranquilidad y el conflicto. Nuestras abuelas lo tuvieron un poco más fácil porque fueron criadas para ser esposas, amas de casa y madres. La vorágine emocional tenía menos motivos para entrar en conflicto.

Fuente: Vida Sana

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