Política

Felipe Solá, el precursor del poliamor

A través de su paso camaleónico por la política argentina, el diputado nacional por el Frente Renovador explica: ¿qué es el poliamor?

martes 25 de septiembre de 2018 - 1:26 pm

En la última semana, Florencia Peña declaró, ante una infidelidad de su pareja -Ramiro Ponce de León-, que aquella traición no fue tal ya que su relación es “abierta”, es decir que tanto Ponce de León como ella pueden verse con otras personas y que ésto no debiera afectar su relación. A ésta práctica la definió como “poliamor”, un término que inundó los portales el resto de la semana y al que varios famosos dieron el visto bueno.

Sin embargo, la actriz no inventó nada. Hace un tiempo ya que Felipe Solá practica el poliamor. En su paso por la política se sacó fotos con todos los cuadros políticos: el Peronismo Federal, el Frente Renovador, Unión Pro y el Frente para la Victoria. Fue duhaldista, menemista y kirchnerista.

Sin dudas uno de sus virajes más importantes fue cuando el ex gobernador de la provincia de Buenos Aires saltó en el fin del ciclo menemista a la vereda de enfrente: se alió al bonaerense Eduardo Duhalde, enemigo acérrimo del riojano.

En 1999, Solá logró el cargo de vicegobernador de la provincia de Buenos Aires en la fórmula que encabezaba el exvicepresidente de Menem Carlos Ruckauf, en una lista que además llevaba a Duhalde como candidato a presidente.

La deserción de Ruckauf en medio de la peor crisis en la historia del país lo ubicó, a principios de 2002, como gobernador, mientras Duhalde era desgnado presidente.

En ese período, tuvo que enfrentar una virtual cesación de pagos de la provincia y hasta tuvo que emitir dinero “trucho” -como eran los patacones- para mantener en funcionamiento el Gobierno provincial.

La alianza con Duhalde se prolongó en 2003, cuando el bonaerense impulsó a Néstor Kirchner para presidente y Solá buscó -y obtuvo- la reelección en Buenos Aires.

Cuando Néstor Kirchner rompió con su padrino político y comenzó una acumulación de poder sin precedentes, Solá no tuvo ningún empacho en saltar otra vez el cerco y convertirse en un kirchnerista acérrimo, olvidando su pasado como cafierista, menemista y duhaldista.

En 2007, cuando se acercaba el fin de su mandato como gobernador, Solá cometió un garrafal error de cálculo: a través de los medios quiso decirle a Néstor Kirchner lo que debía hacer. Es que mientras el patagónico planteaba la duda sobre si su sucesor sería “pingino o pingina”, ante todos los micrófonos Solá se autopostulaba para ser el candidato a vicepresidente. Néstor no sólo no accedió, sino que además lo castigó: en los comicios de ese año tuvo que conformarse con una candidatura a diputado nacional. Para el hombre que venía de gobernar por casi seis años la provincia más grande del país era peor que un premio consuelo.

La ruptura con el kirchnerismo llegó en julio de 2008, la noche de la votación en el Congreso de las retenciones móviles a las exportaciones de soja. Ese día, Solá votó en contra del proyecto oficial, y no se lo perdonaron: en pocos días se quedó sin cargos en las comisiones y relegado de cualquier debate importante.

En cualquier barrio a Felipe Solá le hubieran puesto de apodo “veleta”, por aquel viejo artefacto -hoy casi en desuso- que siempre se acomodaba para donde soplaba el viento.

Antes que ser un marginal Solá hizo lo que mejor sabía hacer. En noviembre de 2008 volvió a cambiar de bando. Se sumó a otros legisladores críticos del kirchnersmo para formar el Peronismo Federal. Pero aunque tenía mandato hasta 2011, en 2009 renunció a su banca y se presentó como candidato bajo el signo Unión-

Pro, la alianza de fuerzas de Macri y Francisco de Narváez que ese año derrotó a Néstor Kirchner en Buenos Aires.

Convencido de que era el artífice del triunfo, comenzó a bregar por la candidatura presidencial del Peronismo Federal, pero su nombre quedó marginado de una disputa de dos “pesos pesados”: Eduardo Duhalde y Alberto Rodríguez Saá. Finalmente, bajó su candidatura y se alejó de sus ocasionales aliados.

Ya en 2013, Solá se unió a las filas del Frente Renovador con el objetivo de renovar su banca en Diputados, meta que logró al ser ubicado en el cuarto puesto de la lista. Dos años después a través de “Unidos por una nueva alternativa” fue el principal candidato a gobernador, pero de aquel frente que integraba Massa, aunque llegó al tercer puesto en las primarias.

Hace un año encabezó las lista de Diputados de 1País -de Massa y Stolbizer-. Allí, su lista en la PASO obtuvo un 14 % de los votos, para terminar en las generales con el 11 % logrando entrar otra vez como diputado nacional junto a Mirta Tundis.

Por último, en 2018, el diputado por el FR es uno de los precandidatos a presidente por el peronismo y busca destronar a Cambiemos.

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