Cuadernos de la Corrupción

Cómo era el rol de Cristina Kirchner en la ruta de las coimas

Según explicó el financista Ernesto Clarens, la ex Presidenta hacía una lista mensual con las firmas a las que se les debían pagar certificados de obra

jueves 13 de septiembre de 2018 - 5:18 am

Mes a mes, a la Dirección de Vialidad Nacional (DVN) llegaba un listado: allí se detallaba las empresas a las que se les debía liberar el pago de certificados de obras sin demora.

Entre las prioridades para garantizar el flujo de fondos se encontraba Austral Construcciones, propiedad de Lázaro Báez.

La lista, según explicó el financista Ernesto Clarens ante la Justicia, la llevaba José López para que sea Cristina Kirchner quien la apruebe.

Recién después ingresaba a Vialidad, el organismo que legalmente debía controlar el avance de las obras y decidir si correspondía pagarlas.

“A las amigas de la casa se les pagaba primero”, indicó en su declaración como imputado colaborador en la causa de los cuadernos de la corrupción.

Según detalla el diario Clarín, después del fallecimiento de Néstor Kirchner, el mecanismo de cobro de coimas a las empresas contratistas del Estado, que ya funcionaba sin mayores alteraciones, tuvo su primer cimbronazo.

José López le explicó a la ex Presidenta cómo funcionaba el sistema de recaudación ilegal, qué empresas estaban involucradas y los detalles del caso.

Así lo dijo ante el juez Claudio Bonadio cuando se convirtió en “arrepentido”. Y como una irónica vuelta del destino, todo se explicó en base a un cuaderno donde estaban las anotaciones.

El ex secretario de Obras Públicas entonces comenzó a manejarse con un listado de contratistas “preferidos”. “¿Por qué no se le paga a estas empresas primero?”, preguntó López a Clarens en una oportunidad: le mostró la lista y contó que tenía el visto bueno de Cristina Kirchner.

El financista dueño de Invernes SA ratificó esa versión ante el fiscal Carlos Stornelli: explicó que “Cristina Kirchner controlaba a qué empresas se les pagaba y a cuáles no” y señaló que esa lista la integraban las firmas “amigas de la casa”.

La prioridad era Austral Construcciones, de Lázaro Báez, pero también estaban CPC, de Cristóbal López, y Electroingeniería, entre otras.

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