Sociedad

Pechito: cómo fueron los últimos días del linyera más famoso de Buenos Aires

Adrián Alejandro Ferreiro vivió con sus perros en las calles Scalabrini Ortiz y Santa Fe durante unos 12 años

domingo 9 de septiembre de 2018 - 10:20 am

Pechito era el pobre de las cuadras salvadas. Durante 12 años vivió en la calle, sobre Scalabrini Ortiz casi Santa Fe.

Adrián Alejandro “Pechito” Ferreiro, el linyera más famoso de Buenos Aires, tiene hasta placa recordatoria en la puerta de un banco, el lugar de Barrio Norte de donde se lo llevaron una semana antes de morir. Cinco años pasaron: 7 de septiembre de 2013.

Según detalla el diario Clarín, en su momento, los vecinos protestaron indignados. Decían que lo habían sacado a la fuerza.

Imposible no verlo.

Tenía televisor, cable, luz eléctrica, sillón, una cama, teléfono celular -con el que hacía las fotos artísticas- y dos perros, uno era un Weimaraner. Galo era el perro de raza. El otro se llamaba Pechín. Un sin techo paquete, hecho a escala, imagen y semejanza de una clase social.

Tras su muerte, Pechito quedó envuelto en un cariño devocional. “Lo podrán imitar, pero jamás igualar”, se lee en el cartel que decora un comercio de la zona. No es un local más. Hacia allá nos mandan cuando hay que hablar “en serio” de Pechito. La señora que atiende es Viviana Fernández, 35 años al frente de su casa de lotería y quiniela.

El aniversario, los cinco años de la muerte de Pechito, la tienen a Viviana en un paroxismo de dolor. Sólo basta mirar la decoración: Pechito tiene hasta un altar. Y sus perros, también. “Los vecinos lo quisieron casi de inmediato, no todos. Algunos lo criticaban por tener televisor… La cosa es que la gente pasaba y le regalaba ropa, comida, electrodomésticos. El sabía comportarse perfectamente. Cuando tomaba, le gustaba tomar, dormía y nunca molestaba a nadie. Era educado y odiaba que le tuvieran lástima por su condición”.

Viviana adoptó al perro de raza. “Galo duerme conmigo. Antes veníamos los dos a trabajar; ahora (el perro) no quiere”.

Sin dudarlo, la mujer acepta que Pechito fue el “amigo pobre” del barrio.

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