Economía Internacional

El Banco Central de Sudáfrica se diferencia: “No somos Argentina”

Considera inapropiado que se compare su situación con la de otros emergentes ya que sus instituciones son más sólidas y ajenas a las presiones políticas

viernes 7 de septiembre de 2018 - 8:27 am

El presidente del Banco Central de Sudárfica, Lesetja Kganyago, distanció la pérdida del 13,5% que acumula el rand sudafricano desde comienzos de agosto de la situación de otras monedas de países emergentes, en particular de Turquía y de Argentina.

Y apuntó a la baja calidad institucional de ambos países a la hora de dar respaldo a su moneda. En efecto, solo en agosto el peso perdió 26,3% de su valor frente al dólar, prácticamente el doble.

Estos dichos contradicen cabalmente la ilusión eurocentrista y primermundista del referente del Pro, Federico Pinedo, quien días atrás ironizó la noticia de que la calificadora de deuda S&P’s cambiaba de estable a negativa la perspectiva la calificación de Argentina como deudor y lo equiparaba con Etiopía, Egipto o Zambia.

“Quién tuviera plata para comprar”, escribió en Twitter el senador restándole relevancia al desplome de los bonos nacionales que advertía en un artículo el diario el Cronista. Luego de una oleada de críticas, Pinedo borró el desafortunado mensaje.

Ayer, el presidente del Banco Central sudafricano jerarquizó la solidez institucional del organismo que preside: “Mire a esos países (Turquía y Argentina) y los cimientos de sus bancos centrales. Nosotros tenemos un banco central creíble, respaldado por su constitución”, argumentó en contra de una iniciativa del Congreso de su país que apunta a estatizar las acciones del Banco Central de Sudáfrica, que tiene la peculiaridad de tener accionistas privados.

“Tienen una situación en Turquía en la cual el presidente se pronuncia acerca de las tasas de interés”, agregó como ejemplo de la falta de independencia de la autoridad monetaria, tal como lo consignó el Financial Times.

“Allí donde los populistas macroeconómicos quisieron que el Banco Central tomara medidas poco ortodoxas, terminaron con resultados completamente ortodoxos” de economías debilitadas, argumentó Kganyago, quien sospecha que detrás de la intención de nacionalizar las acciones del organismo que conduce, se oculta la pretensión de flexibilizar la independencia institucional en beneficio del uso político de los recursos del Banco Central.

“Las instituciones importan. Es por eso que no somos Turquía ni Argentina… ni Venezuela, para el caso”, lapidó Kganyago.

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