Copa Libertadores

This is fútbol sudamericano: errores administrativos, mañas y escaso juego

Los octavos de final de la Copa Libertadores desnudaron las falencias organizativas de CONMEBOL y la ideosincracia sudamericana: jugar como se vive

sábado 1 de septiembre de 2018 - 3:34 pm

Por Tomás Coronel (@tomascoronel).

El jueves se completaron los partidos de octavos de final de la Copa Libertadores, dejando establecidos los cruces de la siguiente instancia de un torneo que no te permite despegarte de la televisión porque corres el riesgo de perderte situaciones vibrantes pero también insólitas. Por empezar, la histriónica CONMEBOL logró llamar la atención y llevarse todas las miradas.

Los errores administrativos mancharon, al menos, dos de las llaves e implicaron a cuatro equipos. Para hacer más profundas las suspicacias que envuelven al fútbol de esta parte del mundo, los dos equipos favorecidos avanzaron de fase e irónicamente se enfrentarán en el ya denominado “duelo de escritorios”. El ente que regula la actividad en sudamerica se jacta de su modernización -final única mediante y puestas de escena sin mayor trascendencia- para compararse con su par en Europa, la Liga de Campeones. Pero sus errores de vigilancia y comunicación desnudan a una Confederación que vive en el Neolítico.

La cadena de situaciones que disparó el caso Carlos Sánchez es digna de un cuento de Fontanarrosa. Un jugador suspendido no debía jugar y estuvo mal alineado. De la investigación en la que pujaban Santos e Independiente se engendró el caso Bruno Zuculini. Misma alineación indebida pero diferente sentencia por parte de CONMEBOL debido a la letra chica en uno de los casos. El “Zuculini gate” acaparó horas en televisión y espacio en los diarios pero hubo un tercer caso que ni siquiera se atendió: el de Ramón Wanchoe Ábila. Boca Juniors decidió no usar al jugador por protección ya que la Confederación, en este caso, no le dio una respuesta al club. Lo cómico, por demás dantesco, es que el conjunto argentino se alojó en frente al edificio de CONMEBOL.

Como se dijo, fútbol muy poco. River Plate puede haber sido el equipo que mejor performance mostró en la serie, sobre todo en la vuelta, proponiendo juego y arriesgando a pesar de la amenaza del gol visitante del rival. Después, esporádicas situaciones de Atlético Nacional que terminó fallando en la definición y quedó eliminado ante Atlético Tucumán. Eso sí, destacar a El Decano que está por primera vez entre los mejores ocho del continente con un presupuesto menor en comparación a los otros siete equipos. Rescatar también los goles individuales de Boca y la grata sorpresa de Colo Colo, chilenos que cortaron la hegemonía de argentinos (cuatro) y brasileños (tres).

Por último queda resaltar lo que se vio en el último partido antes de que se bajara el telón. El Palmeiras-Cerro Porteño dejó a flor de piel la ideosincracia del sudamericano a la hora de jugar al fútbol. En el comienzo del partido con la inconciente patada de Felipe Melo, casi un especialista en esas acrobacias si de UFC hablaramos. Pero como esto es fútbol, lo del brasileño no se puede permitir. En el final simulaciones sin sentido para perder tiempo, expulsiones torpes y complicidades de árbitros que inclinan decisiones en pos de los locales y solo agigantan las mañas de los jugadores.

Independiente, River Plate, Atlético Tucumán, Gremio, Colo Colo, Palmeiras, Cruzeiro y Boca Juniors. En dos semanas se iniciarán los cuartos de final. Le daremos la bienvenida a un viejo conocido al que incomprensiblemente lo invitaron a la mitad de la reunión: el VAR. Con la experiencia en la Copa anterior del 2017 y su implementación en el Mundial ruso, lo único que queda esperar es que el Video Assistant Referee no se contagie de los caprichos sudamericanos.

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