Cuadernos de la Corrupción

“Cuadernos”: Claudio Bonadio le regala un polémico salvavidas a Paolo Rocca y Franco Macri

El juez, en su informe preliminar, avisó que sólo investigará la presunta asociación ilícita ocurrida entre 2008 y 2015, descartando declaraciones clave como las de Uberti y Carlos Wagner, rescatando del fango a Techint y dejando a salvo al padre del presidente

lunes 27 de agosto de 2018 - 3:33 pm

Por Matías Ferrari

Una reciente decisión del juez federal Claudio Bonadio tomó a todos por sorpresa. En su informe parcial de la causa por los denominados “Cuadernos de la Corrupción”, Bonadio adelantó que cernirá su investigación al período 2008-2015, ya que entiende que la presunta asociación ilícita comenzó en el año en que la ex presidenta Cristina Fernández pasó a ocupar el sillón de Rivadavia.

De esta manera, Bonadio dejará sin investigar un puñado de declaraciones de ex funcionarios y empresarios que, ante él y el fiscal Carlos Stornelli, contaron con lujo de detalles cómo los desmanejos estaban presentes desde, al menos, 2004.

El recorte hecho por el magistrado luce, a primera vista, parcial.

¿Qué lo llevó a Bonadio a considerar que la presunta asociación ilícita comenzó en 2008? ¿Acaso no tomó en cuenta las palabras del ex funcionario Claudio Uberti y del ex titular de la Cámara Argentina de la Construcción Carlos Wagner, quienes le contaron en persona cómo se forzaba a empresas a pagar coimas a cambio de mantener o ganar licitaciones? Recordemos que Uberti renunció en 2007 y su declaración hacía alusión a los años que lo tuvieron en funciones. Además, Wagner generó un terremoto entre las empresas constructoras al describir cómo se carterizaba la obra pública desde 2004.

Además, la tijera del juez federal tiene a varios beneficiados en el mundo empresario. Uno de ellos es el titular de Techint, Paolo Rocca, quien reconoció hace dos semanas que su compañía pagó coimas al gobierno kirchnerista para facilitar las gestiones que intentaba realizar el grupo empresario en Venezuela. Rocca nunca fue citado a declarar tras este “mea culpa”, realizado ante la mirada de empresarios y hasta del propio presidente, Mauricio Macri, quien ocupaba una de las sillas del auditorio en el evento de la Asociación Empresaria Argentina (AEA).

El criterio del magistrado, hecho público el viernes pasado en un artículo publicado en el Centro de Información Judicial, hizo sonreír también al padre del presidente, Franco Macri. Para comprender ésto, es necesario saber que el empresario de origen italiano vendió a Ángelo Calcaterra los papeles de la constructora IECSA en 2007. Wagner, en su declaración, nombró que en 2004 la por entonces empresa de Franco Macri era una de las beneficiadas por la carterización. Según el relato de Wagner, las constructoras estaban obligadas a devolver en forma de coima los adelantos de obra que el mismo Estado les pagaba.

Otro de los beneficiados por este recorte es Pablo Clusellas, actual secretario de Legal y Técnica, quien firmaba los balances de IECSA en nombre de SOCMA, que ostentaba el 95.25% de las acciones.

La decisión de Bonadio es difícil de explicar, teniendo en cuenta que tomó como válidas las declaraciones de los arrepentidos. Si les creyó y homologó sus declaraciones, ¿por qué decidió dejar afuera los hechos ocurridos antes del 2008?

El camino tomado por el juez se presta a una interpretación que, con el correr de los días y los hechos, gana adeptos: ¿el “Lava-Jato”argentino pasará a ser una mera actitud revanchista contra Cristina Kirchner?

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