Alimentación

Las comidas que no podés dejar de probar si vas a Europa

Un recorrido gastronómico por los platos más icónicos de cada lugar

lunes 27 de agosto de 2018 - 7:49 am

Un total de 28 países conforman actualmente la Unión Europea; estas naciones, pese a formar parte del mismo continente y de esta comunidad política de derecho, no tienen los mismos gustos y tradiciones culinarias. Algunas de ellas comparten el uso de determinados ingredientes y elaboraciones y hay influencias varias. No obstante, al final cada una tiene sus platos y recetas más característicos.

La carne gusta mucho en ciertos países europeos y encontramos multitud de preparaciones típicas en las que dicho elemento es el protagonista. Por ejemplo, las famosas salchichas bratwurst de Alemania. En su país vecino, Austria, se llevan los schnitzel, que básicamente viene a ser un escalope empanado. Otro plato muy extendido son las köttbullar suecas. Son albóndigas con una salsa marrón y mermelada de arándano rojo.

Las carnes en guisos y estofados son especialmente comunes en ciertas regiones del centro y el este de Europa como la pasticada croata o el gulash húngaro. Otros como el vepřo-knedlo-zelo, que viene a ser el dorado de cerdo, es el plato más típico de República Checa y consiste en un asado con albóndigas y repollo. Y si hay uno que llame la atención es el kuddelfleck, una especie de callos pues consiste en estómago de vaca frito con pan.

En Polonia, más allá de las bebidas espirituosas que permiten entrar en calor en las épocas más frías, la elaboración más famosa es el bigos. Este plato nacional lleva carnes, embutidos, setas, ciruelas y una base col agria.

Las sopas y guisos son siempre elaboraciones más asequibles de preparar, ya que gran parte de ellas están elaboradas con verduras y hortalizas. Es por ello que en algunos países de la zona oriental que no poseen el mismo poder económico que las grandes potencias de la Unión Europea afloran este tipo de recetas como algunas de las más extendidas.

La borscht de verduras o la jota con varias carnes son muy comunes en Eslovenia. En Bulgaria se lleva el tarator, una sopa fría de yogur y pepino que recuerda al tzatziki griego, país con el que comparte ciertos elementos gastronómicos. Las sopas más contundentes ganan fuerza en Rumanía con la ciorbă, la cual, con un sabor ácido, puede llevar diversas carnes y pescado.

Los productos marinos tienen una gran afición en algunos países costeros. Hay elaboraciones como los mejillones con patatas fritas que sorprenden a muchos en Bélgica, por ser uno de los acompañantes más típicos para su amplia gama de cervezas. Otra elaboración poco común que la Unión Europea nos permite conocer es la anguila marinada de Estonia. Un plato simple, pero con todo el sabor a mar que gusta en los países bálticos.

Seguimos con Portugal y su bacalao dorado o à Brás, un revuelto con huevos y papas, España con su paella, gazpacho, tortilla de papas además de los platos marinos, y Reino Unido y su típico fish and chips que puede ser elaborado con diversos pescados y con patatas condimentadas con sal y vinagre.

Italia es conocida por su pizza y su pasta, pero en Eslovaquia se encuentra el halusky, una receta parecida a los gnocchis de patata del anterior país, pero que se elabora con dicho tubérculo, harina y huevo. En la línea de crear una pasta rellena existe también el cepelinai lituano que se hace con puré de patatas y se rellena de carne.

Varios países tienen un amplio gusto por elaborar pastelillos o preparaciones que se comen con una mano, como Finlandia y los karjalanpiirakka hechos con harina de centeno y rellenos de papa, arroz o zanahoria. Letonia tiene el piragi, una elaboración similar con forma de media luna con bacon y cebolla en su interior. Y en Malta destacan los pastizzi de hojaldre con ricota por dentro.

De las gastronomías más apreciadas de la Unión Europea destacan las de Grecia y Francia. En la primera, la musaca de berenjenas es todo un clásico y en la segunda es difícil quedarse con un solo plato, pero los crêpes han traspasado todo tipo de fronteras. Irlanda es otro país cuyos productos son muy conocidos, pero lo hacen especialmente bebidas como la cerveza negra, la sidra, el whisky y el café irlandés.

Y por último, encontramos platos que son auténticos popurrís de alimentos. El mezze es un referente de la comida chipriota, siendo este una selección variada de aperitivos conformada por vegetales, carnes, queso y todo lo que se ocurra. En Dinamarca se lleva el smorrebrod, un pan negro con mantequilla que se acompaña con varios ingredientes fríos y es un fijo de los almuerzos. Por último, en los Países Bajos, el rijsstaffel es un referente en las cenas contundentes, pues se trata de un plato de origen indonesio en el que se combina arroz como base con carnes, verduras, pescados.

Fuente: Alimente

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