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Las Chicas del Cable: vuelve la serie que supo ser espejo de conflictos actuales

Septiembre revela la tercera temporada de la producción española de Netflix, ambientada en los comienzos del siglo XX. ¿Logrará retratar una vez más las problemáticas contemporáneas con la misma eficacia?

miércoles 22 de agosto de 2018 - 12:27 pm

Por Martina Barone – @martinabar__

El cambio de estación anuncia una nueva llegada. Con el resurgir del verde y la explosión de colores que atraviesan nuestras calles y plazas, la primavera nos trae de vuelta la frescura de una serie televisiva que ha sabido ganarse su lugar en muchos de nuestros hogares. Es que Las Chicas del Cable, la ficción española producida por Netflix, regresa el 7 de septiembre con su tercera temporada.

De la mano de una producción que nuevamente reconstruye con soberbia la estética de Madrid en los años 20, las cinco protagonistas vuelven a adueñarse de la pantalla chica para compartirnos cómo continúan sus caminos en la lucha por la libertad y el reconocimiento de sus derechos, desde su lugar de trabajadoras en la famosa compañía telefónica de España. Porque si bien Las Chicas del Cable puede consumirse como una “novelita” más, las historias que encarnan Blanca Suárez, Nadia de Santiago, Ana Fernández, Maggie Civantos y Ana Polvorosa constituyen canales clave para la transmisión de conflictos actuales.

A lo largo de sus dos temporadas, los personajes de Lidia, Marga, Ángeles, Carlota y Sara supieron ser espejos de problemáticas de lo más vigentes. La violencia de género, la desigualdad en el mundo profesional y la libertad sexual son unos de los pilares centrales de la ficción.

Tal vez los enredos amorosos y algunos condimentos típicos de culebrón (como aquellos secretos que se escuchan en los pasillos, detrás de alguna puerta) puedan opacar la serie e incluso llevarnos a pensar que es contenido básico, para deglutir y luego arrojar al olvido. Sin embargo, parecería ser que en realidad Las Chicas del Cable emplea esta forma clásica de novela de la tarde para compartir masivamente la importancia del feminismo en la actualidad.

A través de una estética fresca, e incluso algo “light”, la ficción manifiesta lo difícil que es ser mujer no solo en el siglo pasado, sino en el actual también. Acompañada de una banda sonora algo cuestionable -dado que al ser muy moderna, poco tiene que ver con los años 20- se retratan las distintas vidas de esas cinco amigas que buscan la independencia. Y quizás es gracias a este tratamiento más liviano y asequible que esta producción logra ganarse un lugar en cualquier hogar.

Porque, desde esta perspectiva, el objetivo de Las Chicas del Cable no radicaría en reproducir de manera rigurosa una época y sus respectivos hechos históricos, tal como otras ficciones. Más bien, invitarnos a quitarnos el velo: ¿qué tanto evolucionamos como sociedad si hoy, en el siglo XXI, nos seguimos identificando con las injusticias de comienzos del siglo XX?

Ángeles sufre violencia de género y la impotencia de un sistema que no la defiende. Carlota y Sara ocultan su romance para evitar ser discriminadas. Carlota tiene que abandonar a sus padres porque no aceptan que dedique su vida al trabajo. Las mujeres difícilmente superan el rol de telefonista u operadora.

Sí, en algunos casos posiblemente haya mermado la opresión sobre el género femenino al día de hoy. Sin duda las leyes han ido progresando en pos de la igualdad. No obstante, aún le queda mucho camino por recorrer a la consciencia colectiva. Porque bien sabemos que no siempre han ido de la mano los avances en materia de leyes y la evolución en la percepción de todas las personas.

Y quizá sea esa el cometido de Las Chicas del Cable: interpelar al espectador, seducirlo con el ritmo de un relato dinámico y accesible, envolverlo con una estética y una trama que no presentan grandes dificultades, convencerlo de que es una serie para pasar el rato… y una vez habiéndose valido de dicho disfraz, exhortarlo a ver con nitidez uno de los grandes conflictos actuales.

Por lo pronto, septiembre escoltará la llegada de estas cinco compañeras y veremos qué más tiene para decir la ficción española de Netflix. ¿Estará a la altura de continuar delineando de forma acertada los dramas que aún hostigan a las mujeres? Mientras que el formato de telenovela permanezca como un medio y no se convierta en un fin, su misión será consumada.

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