Salud

Gastritis nerviosa: cuatro hábitos para aliviarla

Qué debemos cambiar para curarla antes de que se convierta en crónica

sábado 18 de agosto de 2018 - 7:59 am

¿Se puede curar la gastritis nerviosa? Hay quienes dicen que esta enfermedad es crónica y, por lo tanto, no hay más elección que convivir con ella toda la vida. Otros afirman que sus síntomas son totalmente pasajeros. La verdad es que algunas actitudes simples, y el cambio de algunos hábitos, pueden resolver este problema.

La bacteria Helicobacter Pylori suele ser responsable de la gastritis común, pero no es así en el caso de la gastritis por ansiedad. En este caso, el estado de estrés corporal causa cambios de humor que provocan una segregación mayor de ácido en el estómago, lo que disminuye el volumen de la mucosa, el revestimiento natural del estómago, creando inflamación.

El estrés causa que algunas personas alteren sus hábitos alimenticios negativamente, pasando demasiadas horas sin comer, comiendo demasiado de una vez, o consumiendo grandes cantidades de alimentos ricos en grasas y azúcares. Todo esto crea una situación propicia para el desarrollo de la gastritis. Además, el uso de medicamentos que debilitan el estómago, por ejemplo, los antiinflamatorios, también facilita el surgimiento del problema.

¿Cuáles son sus síntomas?

  • dolor fuerte y ardor en la boca del estómago, principalmente luego de comer,
  • sensación de estar lleno, aunque se haya consumido una pequeña porción de alimentos,
  • náuseas, vómitos,
  • pérdida de apetito,
  • dificultades en la digestión.

La enfermedad solo puede ser diagnosticada por un gastroenterólogo. Generalmente no se necesitan demasiados exámenes, ya con el relato de los síntomas es suficiente para determinar el diagnóstico. Cuando el tratamiento de la gastritis no produce respuesta, se necesita realizar una endoscopía digestiva para descartar la posibilidad de otras enfermedades.

Tiene cura

El tratamiento de la gastritis nerviosa es más sencillo que los casos graves de ansiedad y depresión, que necesitan de medicamentos y atención psicológica profesional para ser tratados. Pero, a diferencia del tratamiento de la gastritis común, debes hacer más que controlar la alimentación: debés cambiar tu estilo de vida completamente. Es importante tratar este problema cuanto antes, dado que si no se ataca a tiempo, podría derivar en gastritis crónica.

1. Controlá tu estrés

Dado que este tipo de gastritis está relacionada muy de cerca con el estrés, la ansiedad y los cambios en el humor, hay que aprender a manejar mejor las situaciones estresantes para comenzar la búsqueda de un estómago más sano.

Lo primero es consultar con un gastroenterólogo. Luego del diagnóstico y el tratamiento recomendado por este profesional, lo mejor es hacer terapia psicológica o consultar con un psiquiatra. Estas son medidas importantes para conseguir organizar una rutina diaria tranquila.

Además, es recomendable comenzar a hacer ejercicio, ir a clases de yoga, meditar o ir a sesiones de acupuntura o de otras terapias alternativas que ayuden a lidiar con el estrés y con las situaciones difíciles.

2. Cambiá tus hábitos

Esta actitud tendrá gran potencial para la resolución del problema. Deja los vicios de lado: el cigarrillo y el alcohol irritan la mucosa estomacal y deben ser evitados.

3. Cambiá tu alimentación

Elegí una alimentación saludable y liviana. Frutas, verduras, legumbres, cereales, carbohidratos integrales y carnes magras deben estar incluidos en el menú, dado que son fuente de fibras y proteínas, además de tener propiedades antioxidantes, excelentes para ayudar a recuperar la mucosa estomacal. El yogur, además, por ser un probiótico, facilitará la digestión y mejorará tu humor. En cuanto a la carne, evitá las frituras: elige su versión cocida, asada o a la parrilla.

La relación de la alimentación con la gastritis es especialmente individual: una persona puede sentirse mal con determinados alimentos, mientras que a otra persona que también padezca gastritis esos alimentos no le caerán tan mal. No obstante, algunas comidas causan malestar en la mayoría de las personas, ya que se sabe que irritan las paredes del estómago:

  • alimentos fritos,
  • alimentos muy condimentados,
  • comidas industrializadas enlatadas,
  • café,
  • chocolate,
  • algunos tipos de té, como el negro o el verde, además del mate,
  • pimienta,
  • dulces y carbohidratos refinados en exceso,
  • pastas,
  • salsa de tomate.

Existe un debate alrededor de si recomendar o no el consumo de frutas cítricas para pacientes con gastritis nerviosa: por un lado, algunos afirman que la acidez de estos alimentos influenciaría a la mucosa gástrica; otros aseguran que no hay relación entre la acidez de los cítricos y el debilitamiento de la mucosa, dado que no existe alimento que sea más ácido que el propio estómago.

Tené cuidado con el tamaño de tus porciones: comer de más expande el estómago, y, como consecuencia, expandirá las heridas de la mucosa. Pero también intenta evitar el ayuno: pasar demasiado tiempo sin comer también empeora la situación. Acostúmbrate a comer un snack cada tres horas: frutas, vegetales, galletitas livianas o té claro (como de hoja de limón).

4. Tomá medicamentos

De acuerdo con el cirujano, cuando no existe mejora de los síntomas por medio de los otros tres tratamientos, es necesario recurrir a medicamentos que reduzcan la secreción ácida del estómago, que es la que lastima su recubrimiento. También pueden recetarse medicamentos que actúen de barrera para la protección de la mucosa gástrica.

Fuente: Vix

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