Salud

Seis precauciones sanitarias a la hora de viajar

Tips a tener en cuenta para prevenir cualquier inconveniente

jueves 16 de agosto de 2018 - 7:32 am

Si viajás en los próximos meses a otro país, una de las recomendaciones es también tener en cuenta los aspectos sanitarios de las vacaciones, sobre todo en caso de padecer alguna enfermedad que requiera de algún medicamento específico.

A continuación, seis puntos que se deben tener en cuenta para que el viaje transcurra con salud.

1. Documentación y seguro médico

Para obtener el mismo trato en el resto del extranjero, hay que suscribir un seguro médico que tenga plena cobertura (asistencia médica, traslados al hospital, rehabilitación…) en caso de enfermedad o accidente durante el viaje, incluida la repatriación en avión.

Quienes cuenten ya con seguro médico, antes de partir deben verificar qué coberturas tiene y, después, llevar la tarjeta sanitaria personalizada con el número de póliza y con el teléfono al que llamar en caso de emergencia.

Si en el viaje se desarrollarán deportes de riesgo, es conveniente confirmar que el seguro contratado cubre todas las actividades. Las relacionadas con el mundo del motor suelen precisar de una cobertura específica. Y en el caso de deportes de elevado riesgo, la cobertura de la póliza debe incluir expresamente la realización de esa actividad en el extranjero y ser suficiente para hacer frente a todo lo que tenga que ver con el rescate, la evacuación médica o el traslado de restos mortales.

2. Vacunación

No hay que viajar asustados, pero sí tomar precauciones con cabeza. No nos la podemos jugar por una malaria, cuando tenemos medios para evitar contraerla.

Para que sean efectivas, las vacunas necesitan generar anticuerpos (7-10 días), algunas precisan de dosis de refuerzo y tienen efectos secundarios que es mejor no pasarlos de vacaciones.

Hoy en día, es obligatoria la vacunación contra: la fiebre amarilla en África y América del Sur (últimamente en zonas de Brasil como Río de Janeiro o Sao Paulo); la meningitis meningocócica en Arabia Saudí a todos los peregrinos que visitan La Meca; y la poliomielitis a los viajeros procedentes de países con notificación de presencia de poliovirus salvaje que quieran viajar a países libres de esta enfermedad. Pero hay muchas más recomendables, según la región y el viajero. El dengue y la fiebre de chikungunya en India o el zika en el sudeste asiático son algunas de las enfermedades tropicales más nombradas en los últimos años, frente a las que se aconseja este tipo de prevención.

3. Botiquín de viaje

Además de ligero y resistente y ocupar poco espacio, debe contener lo necesario, según el lugar de destino y la duración del viaje.

Para los destinos tropicales, por lo tanto, no solo albergará por prevención un desinfectante y material de cura de fácil aplicación, sino también cremas solares, un repelente de mosquitos, medicamentos contra la malaria y sales de rehidratación oral.

Por su parte, los enfermos crónicos deben llevar consigo un informe detallado y actualizado (en castellano e inglés) de su médico donde se recojan sus afecciones y tratamientos. Además, se tienen que proveer de las recetas necesarias, pero también de más cantidad de medicación en diferentes zonas del equipaje (en el de mano fundamental), pues algunos fármacos, aun con receta, a veces son muy complicados de conseguir en determinados países y hasta, en ocasiones son falsos, del mercado negro. Los alérgicos deben ser previsores e informarse de estación del año en la que se estará en el lugar, pues se podría sufrir una crisis durante el periplo. Y en los diabéticos, el cumplimiento terapéutico es fundamental.

4. Consejos en destino

Durante los trayectos largos, hay que seguir una serie de indicaciones (levantarse cada hora, caminar un poco, hacer estiramientos) para evitar el síndrome de la clase turista y, ya en el destino, también habrá que hacer lo propio para minimizar los efectos del desfase horario o jet lag.

  • Mayores, niños y embarazadas. Se debe extremar la protección contra el sol y el calor en países tropicales por el riesgo de insolaciones y deshidrataciones. Un estado de deshidratación aguda puede provocar la muerte del pequeño en pocas horas.
  • Vestuario cómodo. Es conveniente que la ropa sea de fibras naturales (algodón, lino, etc.), ligera, no ajustada y de colores claros, mientras que se recomienda usar un calzado amplio y ventilado para evitar infecciones por hongos. Sacudir todas prendas y plancharlas con mucho calor servirá para prevenir picaduras.

  • Altitud, sol, humedad y calor. Atención a los signos de agotamiento, pérdida de líquidos y sales minerales o golpe de calor. Tomar té y bebidas ricas en sales minerales (jugos de frutas y legumbres, caldos de verduras, etc.) puede ayudar a reponerse. La protección solar con sombreros, gafas y cremas servirá de prevención ante insolaciones y quemaduras. Aclimatarse a las altitudes elevadas requiere de unos cuantos días, pero no en el caso de las personas con algunas enfermedades pulmonares, para quienes están contraindicadas.
  • Cuidado con el agua. Este líquido es un importante transmisor de enfermedades infecciosas, por lo que es aconsejable beber agua embotellada y precintada o bebidas calientes, como té o café; cubitos de hielo, no. “En el caso de zonas rurales, como aldeas de Nepal, las pastillas potabilizadoras no deben faltar”, recomienda el médico.
  • Atención a los alimentos. La diarrea del viajero es la enfermedad más frecuente. Así que no son pocas las medidas de prevención: no ingerir verduras ni moluscos crudos; las carnes y los pescados deben estar bien cocinados; consumir solo fruta pelada; no tomar leche ni sus derivados sin higienizar; y prestar especial atención a la repostería y los helados. El crucero soñado puede convertirse en pesadilla con Salmonella y norovirus como compañeros de viaje.
  • Ojo con los baños. En aguas dulces de los trópicos, mejor ni entrar. Solo son seguras las piscinas con agua clorada. Mientras, en el mar habrá que tener cuidado con las picaduras de medusas y usar calzado que proteja de las mordeduras y picaduras de los peces, contra la dermatitis por los corales y contra los crustáceos, mariscos y anémonas de mar tóxicos.

  • Protección contra los animales. Hay que evitar el contacto con cualquier animal, incluidos los domésticos, pues cabe la posibilidad de que no estén controlados sanitariamente y contagien de la rabia o ciertas fiebres hemorrágicas virales, por ejemplo. Especial cuidado habrá que tener por la noche ante serpientes y escorpiones y, por supuesto, ante los vectores que transmiten enfermedades infecciosas, como la malaria (mosquito Anopheles) o la encefalitis centroeuropea (garrapata). Acampar en Centroeuropa o en plenas montañas rocosas de EE.UU., viajar en tren por India o hacer un crucero por el río Nilo sin atender a estos consejos, puede ser contraproducente.
  • Infecciones de transmisión sexual. Las ITS como la hepatitis B, el VIH/SIDA y la sífilis han aumentado en todo el mundo, por lo que se insiste en utilizar siempre el preservativo, ya que es la medida más eficaz para evitar el contagio.

5. ¿Y si pasa algo? ¿Cómo actuar?

Siempre se aconseja llevar un mapa sanitario que señale los hospitales en la zona. En caso de urgencia médica grave o accidente severo en el extranjero, se puede contactar con la embajada o el consulado más cercano. Sus trabajadores ayudarán a comunicarse con los familiares y con la compañía de seguro médico.

6. Y ya de vuelta…

Ya en el lugar de residencia, no hay que pasar por alto nada. Fiebre, alteraciones de la piel, diarreas de más de 15 días o más breves, pero con heces sanguinolentas o fiebre, son motivo de consulta obligada. Algunas enfermedades tropicales no se manifiestan de inmediato y pueden presentar síntomas bastante tiempo después del regreso.

Fuente: Eroski Consumer

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