Cuadernos de la Corrupción

Las doce frases más importantes de CFK ante la Justicia por los “Cuadernos de la Corrupción”

La ex presidenta denunció "persecución" en su contra, acusó a la familia de Mauricio Macri y al Gobierno por la denuncia de los "Cuadernos" y negó haber recibido coimas provenientes de empresarios

lunes 13 de agosto de 2018 - 12:50 pm

La ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner se presentó en los tribunales de Comodoro Py, luego que el juez federal Claudio Bonadio la citara a indagatoria en el marco de los “Cuadernos de la Corrupción”, donde investigan una red de recaudación de dinero negro proveniente de empresas contratistas del Estado en favor de la cúpula del kirchnerismo.

La actual senadora nacional presentó tres escritos. Uno de ellos fue para recusar al juez federal Bonadio y al fiscal de la causa, Carlos Stornelli. Otro de los escritos fue para pedir la nulidad de la causa que se destapó tras la publicación de los cuadernos que escribió un ex chofer de Roberto Baratta, mano derecha del ex ministro Julio De Vido durante todo el kirchnerismo, y donde quedó reflejado un supuesto sistema de recaudación de dinero negro en favor de la política.

En otro de los escritos, la ex presidenta hizo su descargo.

A continuación, las frases principales:

“Según se relata, Bacigalupo, en un “acto de patriotismo” se habría apropiado de los cuadernos y se los habría entregado a un periodista del diario La Nación, a saber, Diego Cabot, quien por lo que se informa y no fue desmentido tendría estrechas relaciones con la alianza gobernante”.

“Dos meses más tarde, ante el reclamo efectuado por Bacigalupo, Cabot le habría devuelto los cuadernos (a Centeno), habiendo obtenido previamente fotocopias del material”.

“Después de haber devuelto los cuadernos originales y contando ahora sólo con sus fotocopias, Cabot tomó la decisión de informar el hecho a la justicia. Sin embargo, ello ocurrió de una manera bastante particular, ya que en lugar de presentar una denuncia como hace cualquier ciudadano se contactó, no sabemos bien cómo, con el fiscal Carlos Stornelli, quien se mostró extraordinariamente interesado en el caso, requiriéndole que el material sólo se lo dieran a él”.

“El fiscal, ya con las fotocopias de los cuadernos en su poder, tampoco cumplió con el procedimiento legal correspondiente, a saber, hacer la denuncia para que se sorteara el juez competente que debía intervenir en el hecho”.

“Por el contrario, en forma discrecional eligió a Bonadio bajo el pretexto de que ya existía una causa judicial que habilitaba su trabajo en común”.

“Elegidos a dedo el juez y el fiscal, estos decidieron armar una nueva causa y auto colocarse como competentes para manejarla y sacarla a la luz, como parece ser una costumbre en el fuero federal, cuando las circunstancias políticas resultaran apropiadas”.

“En este sentido, la caída abrupta de la imagen del gobierno de turno, el agravamiento de los problemas económicos y las denuncias de corrupción en contra de las máximas autoridades de la alianza gobernante, en particular, la de una de sus figuras emblemáticas por haber recibido financiación para las campañas electorales de los años 2015 y 2017 a través de centenares de personas que negaron haber realizado dichos aportes se constituyó en la oportunidad perfecta”.

“Los hechos que sobrevinieron ya fueron anticipados: allanamientos y detenciones, a los que se sucedieron la presentación voluntaria de empresarios entre los que se encuentra Ángelo Calcaterra, primo hermano del Presidente de la Nación, quien resultó privilegiado con una de las sortijas que parece estar entregando el fiscal a aquellos arrepentidos que avalan la hipótesis delictiva de la asociación ilícita”.

“En síntesis, pareciera ser que además de desempeñarme como jefa del Poder Ejecutivo por el voto popular durante ocho años, habría tenido el tiempo suficiente para liderar todos los emprendimientos criminales de los que ahora se me acusa”.

“Semejante disparate, construido de una manera totalmente ajena al marco constitucional y legal vigente resultó posible habida cuenta de las interferencias que sobre la justicia viene desarrollando el Poder Ejecutivo de la Nación y en virtud de la protección mediática que todas estas operaciones han recibido en los últimos dos años y medio”.

“Para que se entienda, estamos ante una nueva clase de magistrado: el juez enemigo, actor principal del lawfare, doctrina que se despliega a nivel regional como una nueva forma de eliminación y/o supresión de todo aquel dirigente, fuerza o movimiento político que se considere pone en riesgo el status quo sudamericano, que ahora se caracteriza por un fuerte retroceso en materia de derechos, conquistas y avances sociales logrados en el continente durante la primera década y media del siglo XXI”.

“A diferencia de las últimas dictaduras que asolaron la región en la segunda parte del siglo XX y que se manifestaban eliminando físicamente a sus adversarios, en un novedoso y aceitado engranaje mediático-judicial se recurre ahora a la estigmatización, al juzgamiento de los medios y a la confirmación en sede judicial con un resultado: la eliminación política”.

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