Cuadernos de la Corrupción

Zaffaroni y los cuadernos: “El dinero tiene que estar en algún lado”

El ex juez de la Corte Suprema afirma que las fotocopias de los registros de corrupción sirven como indicios para buscar más pruebas del caso

lunes 6 de agosto de 2018 - 7:40 am

El ex juez de la Corte Suprema de Justicia Eugenio Zaffaroni se refirió a la causa de los cuadernos que describen presunto pago de coimas de empresarios a ex funcionarios del Gobierno anterior y señaló que “no es ningún problema” trabajar con las copias del testimonio escrito del ex chofer Oscar Centeno, al tiempo que advirtió que “el dinero tiene que estar en algún lado”.

“No es ningún problema (que Centeno haya quemado los cuadernos originales). La fotocopia se puede tomar como un indicación de los datos que están consagrados en un documento y verificarlos”, sostuvo el integrante de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), durante una entrevista otorgada ayer

Asimismo, en diálogo con Radio 10, Zaffaroni aclaró que, pese a que “la fotocopia es un medio perfectamente vulnerable, porque se puede falsificar tranquilamente” y “es difícil de peritar”, la información puede corroborarse.

“Si en una fotocopia yo digo que el cadáver de una víctima se encuentra enterrado en tal lado, y van a ese lado y encuentran el cadáver de la víctima, es un indicio”, ejemplificó.

Y agregó: “Si alguien le da un millón de dólares a otro, en algún lugar lo tendrá guardado, lo tendrá depositado, lo habrá mandado a las Islas Caimán, no tengo la menor idea, pero bueno… De cualquier manera este tipo de maniobras que se traducen en dinero, el dinero tiene que estar en algún lado”.

Hace escasos días, la publicación de una investigación del periodista Diego Cabot provocó que estallara el escándalo de los denominados “Cuadernos K”, la cual tiene su versión judicial a cargo del juez Claudio Bonadio, quien ya dispuso la detención de 16 personas, entre ex funcionarios y empresarios.

En ese sentido, el periodista relató: “Un amigo de él (por Centeno), que cuidaba los cuadernos, los entrega por temor. Este hombre decide entregándomelo a mí, sin que lo sepa el que se lo dio”.

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