Alimentación

¿Comemos peor en invierno?

La tendencia es a guardarse en casa y a disminuir muchas veces la actividad física al aire libre como caminar, andar en bicicleta o correr

domingo 5 de agosto de 2018 - 7:38 am

Harinas refinadas, grasas y azúcares. O, traducido a comida elaborada: facturas, chocolates, guisos y pastas con salsa. Es invierno y el cuerpo lo sabe.

Abandona las verduras, y frutas frescas y proteínas magras y empieza a pedir comidas hipercalóricas, raciones bastante más abundantes y modos de cocción enemistados con la salud como las frituras.

“Necesito calentarme”, “el cuerpo me lo pide”, “hace frío y puedo permitírmelo” o el remanido “en invierno el gasto calórico es más grande” son algunas de las frases en las que se ampara el común de los mortales para justificar semejante banquete invernal.

Pero ¿cuánto hay de mito y cuánto de realidad detrás de esta conducta alimenticia? ¿Es cierto que en los meses más fríos necesitamos calorías extra? ¿O, simplemente es una de las tantas ideas que subsisten de nuestros parientes prehistóricos que todavía nos resistimos a soltar?

“Todo forma parte de un mito. Lamentablemente, hay una creencia instalada de que se necesita comer mucho más para mantener la temperatura corporal. Pero no es verdad: con el estilo de vida actual y en ciudades como Buenos Aires, donde no hay temperaturas extremas en el afuera y con ambientes calefaccionados dentro, el cuerpo necesita el mismo aporte calórico en invierno que en verano. Es decir, la dieta no debería variar tanto entre una estación y otra”, afirma la médica nutricionista Georgina Alberro, directora de Grupo de Ayuda para la Buena Nutrición (GABA) y autora de varios libros.

Liliana Grimberg, coordinadora del Área de Nutrición del Centro Terapéutico Dr. Máximo Ravenna, explica que en invierno “el cuerpo equilibra la temperatura del cuerpo quemando calorías, pero eso no significa una quema que genere pérdida de peso. No es necesario aportar más carbohidratos, no hay que confundir con las ganas. El cuerpo no nos pide eso.”

Según indica el diario La Nación, sucede que en invierno la tendencia es a guardarse en casa y a disminuir muchas veces la actividad física al aire libre como caminar, andar en bicicleta o correr. ¿El resultado? Kilos de más.

“En invierno se suma el sedentarismo por el clima; la gente está más en la casa, de hecho venimos de estar hace poco diez días seguidos con lluvia y la tendencia entonces es a encerarse. Y que pasemos más tiempo adentro dispara pensamientos del tipo ‘qué ganas de comer algo rico’. Y ese algo rico son facturas, torta fritas… Entonces comemos de más y mal porque elegimos alimentos hipercalóricos y encima no se gasta lo que se consumió. Y se produce grasa. En invierno se engorda hasta 5 kilos porque se come más y peor”, sentencia Alberro.

Si a esto le sumamos las bebidas con alta graduación alcohólica que suelen hacer gala de su capacidad de aportar calor como whisky y otros destilados, entonces se puede terminar consumiendo más del doble de calorías que necesitamos para la época.

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